La incertidumbre de miles de hondureños amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS) entrará en una nueva etapa el próximo 3 de septiembre, cuando representantes de Honduras se sienten con funcionarios de la administración de Donald Trump para discutir las salidas posibles ante el proceso migratorio que se aproxima
La cita fue confirmada por el embajador de Honduras en Washington, Roberto Flores Bermúdez, quien explicó que responde a una solicitud presentada por el gobierno hondureño desde inicios de julio ante el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos
Una transición para ganar tiempo
El objetivo principal será dar seguimiento al planteamiento del presidente hondureño, Nasry Asfura, para abrir un período de transición que permita a los beneficiarios del TPS disponer de más tiempo para definir su situación migratoria
La delegación también llevará el pedido de que los casos sean revisados de manera individual, tomando en cuenta las circunstancias particulares de quienes todavía dependen de esta protección
Flores Bermúdez señaló que la fecha ya fue concedida por las autoridades estadounidenses y que Honduras irá a la mesa con argumentos para respaldar su solicitud. Sin embargo, aclaró que no existe garantía sobre el resultado de la conversación
Casos distintos, una misma protección
Uno de los puntos que Honduras expondrá es que no todos los beneficiarios del TPS atraviesan la misma situación. Tras años de permanencia en Estados Unidos, algunos han formado familias, abierto negocios, pagado impuestos y construido vínculos económicos y sociales que, según la posición hondureña, deberían ser considerados
Entre los ejemplos mencionados figuran personas casadas con ciudadanos estadounidenses, así como quienes han cumplido sus obligaciones tributarias y desarrollado empresas que generan actividad económica
La intención es que esas circunstancias se valoren de forma individual y no bajo una única fórmula para todos los beneficiarios
De acuerdo con la estimación del embajador, años atrás había alrededor de 70.000 hondureños bajo este programa, mientras que unos 25.000 ya habrían regularizado su situación en Estados Unidos por medio de la residencia u otros mecanismos
La opción de una salida intermedia
Honduras buscará convencer a Washington de ampliar el período de protección, aunque Flores Bermúdez admitió que el gobierno estadounidense mantiene una postura contraria a una nueva extensión del TPS
Ante ese escenario, la estrategia hondureña contempla alternativas, entre ellas una figura similar al Deferred Enforced Departure (DED), un mecanismo que puede ofrecer protección contra la deportación durante un tiempo determinado
La propuesta no apunta a que el TPS se mantenga indefinidamente, sino a conseguir una etapa intermedia que reduzca el impacto de una eventual terminación del beneficio
La reunión del 3 de septiembre será decisiva para quienes todavía dependen del TPS, porque su resultado podría influir en el margen disponible para buscar una alternativa migratoria. Por ahora, el encuentro será sobre todo un espacio para discutir las opciones planteadas por Honduras y conocer hasta dónde está dispuesto a avanzar Washington