“No hay hambruna, nadie está pasando hambre”. La frase del ministro de Agricultura y Ganadería de Honduras, Moisés Abraham Molina, generó polémica este miércoles en un escenario marcado por la sequía, la pérdida de cultivos, la falta de agua y la escasez de alimento para el ganado en decenas de municipios
La precisión técnica importa: Honduras no está catalogada en una hambruna, pero sí registra niveles graves de inseguridad alimentaria. El último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) proyecta que cerca de 1,8 millones de personas, equivalentes al 18% de la población evaluada, estarán entre agosto y octubre de 2026 en Fase 3 o superior, es decir, en Crisis o en condiciones más severas
Un problema estructural que no desaparece
De ese total, unas 60.000 personas caerían en Fase 4, correspondiente a Emergencia. En la escala del IPC, la hambruna es el nivel más extremo, pero la Fase 3 ya exige medidas urgentes para resguardar los medios de vida y evitar que se profundice la falta de alimentos
El mismo informe calcula que entre noviembre de 2025 y marzo de 2026 alrededor de 1,4 millones de hondureños enfrentaron Crisis o una situación peor. Para abril-julio, la proyección subió a 1,8 millones y se mantuvo en ese nivel para agosto-octubre
Molina reconoció que existe un “riesgo alimentario estructural” que afecta a esa misma cantidad de personas, aunque sostuvo que las pérdidas recientes de cosechas todavía no se reflejan por completo en la oferta disponible, ya que esos cultivos debían salir entre septiembre y octubre
La sequía agrava la presión sobre el campo
Entre los factores que el IPC identifica como riesgos aparecen los altos precios de los alimentos, la reducción de reservas familiares, las lluvias irregulares y el aumento de los costos de producción agrícola
La situación se complicó luego de que la Comisión Permanente de Contingencias ubicara 75 municipios en Alerta Roja, 71 en Amarilla y 88 en Verde por la sequía meteorológica que golpea distintas zonas del país. En el sur, productores y alcaldes advirtieron sobre la falta de agua y de pasto para sostener al ganado
Asistencia oficial para frenar pérdidas mayores
Frente a la escasez de alimento animal, el ministro indicó que la SAG levanta un inventario y realiza compras para trasladar insumos a las áreas más afectadas. Aclaró que esa ayuda busca evitar la muerte del ganado y no cubrir su alimentación completa
“Esto no es responsabilidad del gobierno y sin embargo estamos ayudando y vamos a seguir ayudando”, afirmó. También negó que la SAG esté politizando la asistencia y atribuyó parte de las críticas a la falta de recursos para atender todas las solicitudes
El debate ya no pasa solo por si Honduras vive o no una hambruna. Los datos muestran una población amplia en niveles de inseguridad alimentaria que exigen intervención, mientras la sequía amenaza cosechas, ingresos rurales y reservas familiares. Si las pérdidas agrícolas alteran la recuperación prevista para fin de año, el impacto podría extenderse a precios y disponibilidad de alimentos