En Iwilei, un hombre empujaba un carrito de Costco cargado con latas de comida, una manta y una carpeta vieja. Cada vez que una rueda se trababa en la grava, corregía el paso con dificultad y seguía avanzando. Para él, el carrito era más que un objeto prestado: lo describió como una ayuda para mantenerse en pie

Con el proyecto de ley 53, esa tenencia podría convertirse en una infracción. La propuesta prevé multas de hasta 2.000 dólares, hasta 30 días de cárcel y la incautación del carrito para quienes lo usen fuera del predio de una tienda

La justificación oficial: recupero de bienes y orden público

El impulsor de la iniciativa, el presidente del Concejo de Honolulu, Tommy Waters, sostiene que la medida busca frenar el robo y el abandono de carritos. También afirma que estos objetos terminan bloqueando veredas, paradas de autobús, parques y cursos de agua, con costos adicionales para comercios y vecinos

La policía de Honolulu respalda el planteo y dice que hoy existen vacíos para sancionar a quienes se quedan con estos carritos sin que el comercio denuncie un robo. Desde el sector minorista, se remarca que reemplazar uno puede costar cientos de dólares y que la pérdida termina trasladándose a la actividad diaria de las tiendas

La objeción central: castigar la pobreza

Quienes rechazan la propuesta dicen que apunta a una consecuencia visible de la falta de vivienda, no a sus causas. Para personas sin hogar, un carrito suele ser la manera más simple de trasladar ropa, documentos, medicamentos y otras pertenencias que deben llevar consigo todo el tiempo

Varios críticos sostienen que la norma terminaría afectando sobre todo a quienes viven en la calle y dependen de esos carritos para moverse. También cuestionan que una multa o una pena corta de cárcel sirvan para resolver el problema de fondo, que sigue siendo la falta de vivienda accesible

Una votación inicial y una discusión abierta

La medida superó una primera votación el 12 de agosto con apoyo de varios integrantes del Concejo, mientras que otros la respaldaron con reservas y uno estuvo ausente. El debate sigue abierto entre quienes priorizan recuperar propiedad y despejar el espacio público, y quienes advierten que la propuesta puede empujar a más personas a una respuesta penal en lugar de una social

En el centro de esa discusión queda la imagen del carrito: para algunos, una molestia urbana; para otros, una herramienta básica de supervivencia