El house hacking es una estrategia inmobiliaria que busca transformar la vivienda principal en una fuente de ingresos. La idea es simple: en vez de asumir la casa o el departamento solo como un costo mensual, se lo usa para generar flujo de dinero y cubrir parte, o incluso la totalidad, de los gastos asociados
Según Juan Manuel Tapiola, CEO de la desarrolladora Spazios, se trata de una práctica que tomó impulso en Estados Unidos entre jóvenes e inversores que recién empiezan, y que hoy gana terreno en otros mercados
Cómo funciona en la práctica
Una de las variantes más comunes es alquilar habitaciones dentro de la propia vivienda. En un departamento de dos o tres dormitorios, por ejemplo, una persona puede vivir en uno de ellos y alquilar los otros a estudiantes o jóvenes profesionales, compartiendo cocina, living y otras áreas comunes
Otra opción es destinar un ambiente con baño privado o acceso semiindependiente al alquiler temporario, ya sea para turistas o para personas que viajan por trabajo
También entra en esta lógica la compra de unidades multifamiliares o PH subdivididos: vivir en una parte y alquilar la otra. En casas o departamentos amplios, incluso pueden aprovecharse espacios como garajes, depósitos o sectores adaptados para coworking o talleres
Qué ventajas ofrece
El principal atractivo del house hacking es que convierte un gasto fijo en una herramienta de capitalización. El ingreso que generan los inquilinos puede ayudar a pagar el crédito, los impuestos y el mantenimiento, y en algunos casos reduce de forma drástica el costo de vida
También puede facilitar el acceso a la primera vivienda, porque la cuota no depende únicamente del sueldo del propietario. A eso se suma un aprendizaje práctico en administración de alquileres, selección de inquilinos y mantenimiento. Y, con el tiempo, la propiedad puede seguir valorizándose mientras ayuda a financiarse sola
Qué hay que revisar antes de empezar
No todo es automático. Esta estrategia exige gestión, criterio y disposición para ceder privacidad. Quien la aplica debe estar preparado para convivir de cerca con otras personas y administrar cobros, arreglos, limpieza e imprevistos
En departamentos, además, es clave revisar el reglamento de copropiedad y las normas locales, sobre todo si se piensa en alquiler temporario. No todos los inmuebles sirven: hacen falta plantas eficientes, accesos independientes o una buena separación entre la zona privada y los espacios compartidos
Una práctica que ya existe, aunque no siempre con ese nombre
En la Argentina, esta lógica no es nueva, aunque muchas veces se hizo de manera informal. La idea de alquilar una habitación para llegar a fin de mes forma parte de una costumbre conocida, que hoy encuentra un nuevo impulso por el crecimiento del co-living y del alquiler temporario
El cambio cultural también pesa: cada vez más jóvenes aceptan compartir espacios si eso les permite vivir mejor ubicados, independizarse antes o acceder a una propiedad con una estrategia más flexible
Para el mercado local, el house hacking aparece como una alternativa que puede ganar presencia a medida que evolucionen el crédito hipotecario y las nuevas formas de habitar