Orlando Zapata Tamayo murió el 23 de febrero de 2010, después de 86 días en huelga de hambre dentro de una prisión cubana. Su madre, Reina Luisa Tamayo, denunció entonces que se trataba de un asesinato premeditado

Su muerte expuso una práctica que, de acuerdo con registros de organizaciones de derechos humanos, se ha repetido durante más de medio siglo: el uso de la huelga de hambre como último recurso de los presos para reclamar derechos

Un método de protesta iniciado en 1972

Pedro Luis Boitel murió el 25 de mayo de 1972, tras una prolongada huelga de hambre en la que exigía respeto por los derechos de los reclusos. Su caso quedó documentado como uno de los primeros símbolos de resistencia pacífica dentro de las cárceles cubanas

Entre 1966 y 2021, al menos 26 reclusos murieron por causas relacionadas con huelgas de hambre. Quince de ellos eran presos políticos

La condena de Zapata Tamayo pasó de tres a 36 años

Zapata Tamayo fue detenido durante la Primavera Negra de 2003 y recibió inicialmente una condena de tres años. Posteriormente, las autoridades añadieron nuevos cargos hasta elevar la pena a 36 años

Antes de morir fue trasladado desde la prisión Kilo 8, en Camagüey, hasta el penal de máxima seguridad Combinado del Este, en La Habana

Después de su fallecimiento, su cuerpo fue llevado a un hospital civil. El traslado fue interpretado como un intento de desvincular la muerte del lugar donde permanecía recluido

56 muertes bajo custodia entre 2022 y 2024

Entre enero de 2022 y enero de 2024 se documentaron 56 muertes bajo custodia estatal. La cifra es considerada un subregistro debido a la falta de transparencia que dificulta conocer el número total de fallecimientos

Dos de esos reclusos murieron después de iniciar huelgas de hambre. Uno de ellos fue Roleivis León, aunque la causa de su muerte pudo estar relacionada con una golpiza

Estos casos muestran que la inanición y la violencia física pueden coexistir dentro del mismo sistema penitenciario

Las protestas terminan en aislamiento y presión

Los reclusos suelen recurrir primero a los mecanismos formales de queja. Cuando esas vías no ofrecen respuesta, la huelga de hambre se convierte en una forma extrema de hacer visible el reclamo

Durante las protestas, los huelguistas son enviados habitualmente a celdas de castigo. El aislamiento y la presión psicológica buscan que abandonen la medida antes de que su situación alcance notoriedad pública

La atención médica llega cuando el daño es irreversible

La licencia extrapenal, que permitiría recibir atención fuera de la prisión, suele concederse cuando el estado de salud del recluso ya es irreversible

En el caso de Zapata Tamayo, las autoridades optaron por trasladarlo entre centros penitenciarios en lugar de otorgarle esa licencia. El procedimiento cambió, pero el desenlace fue el mismo

El reclamo por una medicina penitenciaria independiente

Los estándares internacionales establecen que los médicos deben actuar con independencia, respetar la autonomía del paciente y mantener la confidencialidad de la consulta

También señalan que la responsabilidad principal del personal sanitario es con el paciente y que las decisiones clínicas deben quedar en manos de los profesionales de la salud

Esos principios no se aplicaron en los casos de Boitel, en 1972, ni de Zapata Tamayo, en 2010. Tampoco en los ocho casos verificados entre 2022 y mayo de 2026

Para organizaciones de derechos humanos, la repetición del patrón durante más de 50 años y bajo distintas administraciones del mismo régimen apunta a una política deliberada, no a hechos aislados