Este lunes por la mañana, en Jesús María, el reloj autómata “Ico” fue bajado con grúas en el anfiteatro donde cada enero se celebra el Festival Nacional de Doma y Folklore. La pieza, instalada en 2014, entró en una puesta a punto profunda tras 12 años de uso intensivo
Detrás de su funcionamiento está Gnomon Relojes, el taller cordobés que se especializa en relojes monumentales y campanarios. Su equipo realiza el mantenimiento de manera gratuita y voluntaria, y ahora encara una restauración integral para que el mecanismo vuelva a operar en unos 20 días
Un reloj hecho para el festival
La idea nació como una propuesta para sumar un autómata con un caballito que simulara una jineteada. Como no había fondos suficientes, el proyecto pasó a un esquema compartido: la municipalidad aportó la infraestructura y la empresa donó la maquinaria
Así surgió “Ico”, una obra con agujas que evocan lanzas de caña y una puerta frontal que reproduce el palenque de un establo. Cuando marca la hora, el frente se abre y un caballo de fibra de vidrio ejecuta una escena automatizada al ritmo del relato de los locutores del festival
Durante las noches del evento, el autómata aparece entre ocho y nueve veces por jornada. El resto del año, sale dos veces al día. El uso constante y las lluvias fuertes provocaron el desgaste de varias piezas internas y obligaron a retirarlo temporalmente
Tres etapas de restauración
El jinete y el caballo ya están desmontados en el taller de Jesús María. Allí se trabaja en tres frentes: reparación estructural, restauración artística y actualización robótica y mecánica
La primera etapa se concentra en la fibra del autómata, donde se detectaron fracturas en el brazo que sostiene el rebenque y en la mano que sujeta las riendas
La segunda está a cargo de la artista plástica Roxana Villarreal, de Colonia Caroya. Su tarea es repintar por completo el jinete y recuperar el color original del caballo
La tercera fase es la más compleja. Implica reemplazar motores pequeños, revisar y lubricar cadenas internas y repintar las agujas con forma de lanza
Un taller con relojes emblemáticos
Gnomon también intervino en otras piezas monumentales del país. Entre sus trabajos figuran el reloj de la fachada de la Casa Rosada, el del Cabildo porteño y el del Palacio Libertad
En su historial aparecen además el cucú de Eduardo Castex, en La Pampa, el de Realicó, el sistema de ensamble rápido diseñado para la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en Corrientes, y la pareja que baila tango en la Municipalidad de Zárate
En la Argentina, la firma cordobesa es la única dedicada a este tipo de relojes monumentales. En América del Sur, solo existe otra empresa similar en Curitiba, Brasil
Mientras “Ico” atraviesa su restauración, sus creadores ya trabajan en otra reparación pendiente: la del cucú de Villa Carlos Paz, que quedó fuera de servicio tras una falla técnica en junio