La controversia por el acto religioso realizado en la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella, el 7 de agosto de 2026, seguirá en los tribunales

El entorno del mandatario anunció que impugnará el fallo de tutela que le ordenó ofrecer disculpas públicas y buscará que las acciones judiciales contra el jefe de Estado vuelvan a ser conocidas por el Consejo de Estado

La apelación que viene

La intención fue revelada por Carlos Suárez, asesor político del presidente, quien sostuvo que el caso debería llegar a la Corte Constitucional para que defina el alcance de los derechos en disputa

“Vendrá la impugnación del fallo y, ojalá, haya revisión del mismo en la Corte Constitucional”, señaló Suárez, al insistir en que el debate debe concentrarse en la libertad religiosa y la libertad de expresión del presidente de la República

El debate por la competencia judicial

La propuesta no se limita al episodio de la ceremonia. Suárez también planteó que las tutelas contra el presidente regresen al Consejo de Estado, al considerar que esa competencia no debería estar en los jueces del circuito

Según su versión, la regla sobre qué tribunal conoce estas acciones ha cambiado en distintas administraciones. Dijo que durante el gobierno de Iván Duque se trasladó esa competencia al Consejo de Estado y que luego, en el mandato de Gustavo Petro, volvió a los jueces del circuito

Con ese cambio, el equipo de De la Espriella buscaría que el máximo tribunal de lo contencioso administrativo retome el conocimiento de las tutelas contra el jefe de Estado

El acto que originó la tutela

La discusión se originó por la ceremonia religiosa incluida en la posesión presidencial. La tutela ordenó al mandatario pronunciarse sobre lo ocurrido y pedir disculpas a quienes se hubieran sentido afectados

El domingo 30 de agosto, De la Espriella acató la orden en una alocución pública en la que habló de la relación entre sus creencias y la separación entre la Iglesia y el Estado

“Aunque me identifico como creyente, soy católico, respeto la separación entre la Iglesia y el Estado”, afirmó

Luego agregó: “Si este acto pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de Jefe de Estado ofrezco excusas por ello”

Al cierre de su intervención, reiteró su postura religiosa con la frase “Que Dios bendiga a Colombia” y volvió a pronunciar “¡Viva Cristo Rey!”, expresión que reactivó la polémica