Decenas de miles de personas en el noroeste de Indiana seguían este jueves en una situación límite tras nueve días sin suministro eléctrico. Entre alimentos echados a perder, filas para conseguir comida caliente y la búsqueda de lugares donde cargar el teléfono, la rutina diaria quedó reducida a resolver lo básico

Una emergencia que no afloja

En Gary, las escuelas continuaban cerradas después de la tormenta del 11 de agosto, que derribó árboles y líneas eléctricas. Muchos vecinos recurrieron a redes sociales para ubicar lavanderías abiertas, acceso a wifi o ayuda para conseguir alimentos, pañales y productos de limpieza para familias de bajos ingresos

La empresa de energía informó que 68.000 clientes seguían sin servicio en la mañana del jueves, en su mayoría en el condado de Lake, junto a la frontera con Illinois. Desde el 11 de agosto, dijo haber restablecido la electricidad a 306.500 usuarios, pero advirtió que en algunas zonas, incluida Gary, el servicio completo no llegaría hasta el martes

Especialistas en resiliencia comunitaria advirtieron que los riesgos aumentan con cada día sin luz. El uso de generadores en espacios mal ventilados puede derivar en intoxicación por monóxido de carbono. También se complica la atención de personas que dependen de equipos médicos y crecen los peligros sanitarios cuando los alimentos refrigerados se descomponen

Frustración y cansancio en los barrios

Shatiya Hardin, estilista en Gary desde hace 25 años, no pudo reabrir su salón desde la tormenta. Contó que al principio muchos vecinos de su barrio, de menores ingresos, afrontaron los cortes con paciencia, pero que el agotamiento ya es visible

En East Chicago, varios residentes recuperaron la luz después de más de una semana, aunque algunos volvieron a perderla. Kevin Mejia, administrador de una página comunitaria en Facebook, dijo que recibe cientos de mensajes cada vez que publica una actualización. Entre las principales urgencias aparecen la comida perdida, la falta de respuesta para adultos mayores y el calor dentro de las casas

Raydia Martin, del Flourish Community Hub en Gary, destacó la respuesta de voluntarios y organizaciones barriales, pero reconoció el impacto emocional de la incertidumbre. La falta de claridad sobre cuándo volverá la normalidad, aseguró, pesa tanto como la ausencia de electricidad

La compañía calificó los daños como extensos y sin precedentes, y afirmó que brigadas llegadas de distintas partes del país trabajan en la reparación de cables, postes y equipos dañados. Según una ejecutiva de la firma, cada zona afectada tuvo un nivel de impacto distinto

Clases suspendidas y familias bajo presión

La crisis también alteró el inicio del ciclo lectivo para miles de chicos del noroeste de Indiana. El distrito escolar de Gary, con unos 4.300 estudiantes, está cerrado desde el 13 de agosto y seguirá así al menos hasta el viernes. En Portage Township Schools, el comienzo de clases previsto para el 12 de agosto se canceló y ahora se apunta al 25 de agosto

Las autoridades locales señalaron que persisten riesgos por árboles caídos y daños que todavía deben repararse. Para muchas familias que viven al día, la extensión de los cierres complica el trabajo y el cuidado de los hijos, con efectos directos sobre la estabilidad del hogar

Otra emergencia en Ohio

A unos 400 kilómetros al sureste de Gary, la ciudad de Columbus, en Ohio, enfrentó además nuevas inundaciones repentinas por lluvias intensas. En solo 12 horas cayeron más de 7 centímetros de agua, lo que anegó calles y obligó a rescates de emergencia

Bomberos salvaron a dos mujeres atrapadas a pie en un arroyo desbordado y también ayudaron a un niño de 12 años que fue arrastrado desde un puente por la corriente. La ciudad seguía limpiando daños de tormentas severas del fin de semana cuando volvió a recibir un golpe del mal tiempo

Las autoridades locales dijeron que la prioridad seguirá siendo la recuperación, pese al nuevo episodio de lluvias