El jefe de Instagram, Adam Mosseri, reconoció ante un tribunal de California que la empresa promocionó como exitosas unas herramientas de seguridad para adolescentes que casi no se utilizaban
La declaración ocurrió en el juicio que enfrenta a Meta con una coalición de 29 estados de Estados Unidos, que acusa a la compañía de haber diseñado sus productos para captar la atención de niños y adolescentes y obtener datos bajo engaño. Los estados reclaman cerca de 200.000 millones de dólares en multas
Funciones poco visibles y de uso limitado
Durante el interrogatorio, Mosseri fue consultado por dos herramientas lanzadas para Instagram: Take a Break, presentada en 2021 para recordar a los usuarios que interrumpan el desplazamiento continuo en pantalla, y Quiet Mode, estrenada en 2023 para silenciar notificaciones nocturnas
El ejecutivo admitió que Meta no reveló públicamente que esas funciones tenían tasas de adopción inferiores al 2% de las cuentas. También señaló que los controles parentales vinculados a las cuentas para adolescentes, activados por defecto desde 2024, forman parte de esa estrategia de protección
Mosseri dijo además que no recordaba si la empresa había informado alguna vez qué porcentaje de cuentas adolescentes tenía activados esos controles. Su declaración continuará el miércoles, mientras se espera también el testimonio de Mark Zuckerberg
El juicio pone bajo presión al modelo de negocio
Otros testigos sostuvieron que esas medidas no resultaban efectivas. Documentos internos exhibidos ante el jurado mostraron una adopción del 1,8% para Take a Break y del 8,7% para Quiet Mode
Francesco Fogu, director de diseño de producto en Instagram, dijo que no podía confirmar esas cifras, aunque admitió que la empresa sabía que la adopción sería menor si las herramientas no se activaban por defecto
El debate judicial amenaza con impactar en el centro del negocio de Meta, basado en la publicidad y en el tiempo que los usuarios pasan dentro de sus aplicaciones