Walton, bajo mayor presión migratoria
En el condado de Walton, en Florida, las operaciones de Inmigración y Control de Aduanas reforzaron la tensión sobre la construcción y el turismo. En 2025, las autoridades locales firmaron el acuerdo de la sección 287(g), que habilita a agentes del orden a cumplir funciones vinculadas con la aplicación de leyes federales de inmigración
Con el impulso del gobernador Ron DeSantis, Florida se convirtió en el estado con la cooperación policial más amplia con ICE. Walton, pese a su tradición política mayoritariamente republicana, depende en buena medida de mano de obra inmigrante para sostener su actividad económica
Una herramienta que amplía el control
El condado trabaja bajo el Modelo de Fuerza de Tarea, una modalidad que permite a los oficiales consultar el estatus migratorio durante patrullajes de rutina, como las paradas de tráfico. Ese esquema fue reactivado en enero del año pasado, después de haber quedado suspendido
El 287(g) no funciona como un programa único. Incluye tres formatos: uno para identificar a personas extranjeras ya detenidas por delitos dentro de cárceles, otro para ejecutar órdenes administrativas de arresto migratorio en esos mismos centros, y un tercero que autoriza a revisar el estatus migratorio en controles cotidianos, el más amplio y el que más temor genera entre la comunidad inmigrante
El costo económico de las detenciones
Un informe de Immigration Research Initiative, publicado el 27 de julio, sostiene que cada 1000 detenciones de inmigrantes se traduce en una caída del 2,5% en el empleo de extranjeros del grupo de riesgo, definido por personas de 20 a 64 años con educación secundaria completa como máximo
La construcción ofrece un ejemplo claro: peones y techadores suelen ser inmigrantes indocumentados, mientras que electricistas y plomeros son nacidos en Estados Unidos. Cuando faltan los primeros, las empresas construyen menos y también contratan menos de los segundos
El mismo estudio detectó además una baja del 0,54% en el empleo de hombres nacidos en Estados Unidos en las zonas con mayor actividad de ICE, un dato que cuestiona la idea de que las deportaciones liberan puestos para trabajadores locales
Miedo en la vida cotidiana
El clima de redadas también cambia la rutina de los trabajadores migrantes. Alfonso, un hombre de 36 años, dijo que dejó de ir a la iglesia y a la playa por temor a un operativo y describió a Estados Unidos como una cárcel
Ronaldo, trabajador de la construcción en DeFuniak Springs, fue igual de directo: afirmó que allí no se sienten libres y admitió que pensó en volver a su país de origen, aunque las oportunidades son escasas