COMODORO RIVADAVIA. La muerte de más de 340 ballenatos de ballena franca austral en las costas de Península Valdés generó preocupación entre investigadores y autoridades. Los datos son preliminares y todavía deben ser consolidados, pero podrían superar el récord registrado en 2012
La temporada de ballenas se extiende entre junio y noviembre. El hallazgo de una cantidad inusualmente elevada de crías muertas activó una investigación para determinar qué factores podrían explicar el fenómeno
Una mortalidad superior al registro de 2012
Durante 2012 se contabilizaron 113 ballenatos muertos, la cifra más alta documentada hasta entonces para esta especie, tanto en la zona como a nivel mundial. Este año, en cambio, los datos extraoficiales indican que ya fueron halladas más de 340 crías muertas a lo largo de las playas de la península
La comparación debe hacerse con cautela. Para dimensionar el impacto sobre la población será necesario confirmar el número de ejemplares muertos y relacionarlo con la cantidad de nacimientos registrados durante la temporada
El año pasado, los censos identificaron un récord de 2200 ballenas en el Golfo Nuevo y una mortalidad de 80 ejemplares. En el relevamiento de este año se registraron unas 1200 ballenas francas, mientras continúa el conteo de los animales muertos
La hipótesis de una bacteria marina
Una de las líneas de investigación apunta a la presencia de una bacteria en el ambiente marino que podría provocar una afección sistémica en los ballenatos. Entre los microorganismos de interés se encuentra Erysipelothrix rhusiopathiae, detectado en distintos animales y ambientes marinos y capaz de causar enfermedades graves en cetáceos
Las muestras fueron enviadas para su análisis al Instituto Malbrán, en Buenos Aires, y a Tandil. Los primeros resultados podrían conocerse hacia finales de octubre, aunque todavía no existe una confirmación definitiva sobre el origen de las muertes
La bacteria puede estar asociada a la mucosidad que recubre la piel de peces, crustáceos y moluscos. Sin embargo, aún no se sabe por qué el fenómeno se produjo este año ni por qué parece afectar principalmente a las crías
Un antecedente que no confirma la causa
En 2016 se publicó un estudio que había detectado esta bacteria en lesiones vinculadas con ataques de gaviotas en dos ballenatos examinados durante 2013. Esas heridas fueron consideradas una posible vía de ingreso para microorganismos
El hallazgo no permitió determinar cómo se infectaron los animales ni establecer que la bacteria hubiera causado sus muertes. Tampoco demostró una relación directa entre los ataques de gaviotas y la mortalidad
Más estudios en las costas y los golfos
Los investigadores consideran necesario ampliar el análisis de las muestras y estudiar las aguas de los golfos Nuevo y San José. El objetivo es identificar condiciones ambientales que puedan influir en la salud y supervivencia de las ballenas
También se busca mejorar el relevamiento de las costas para establecer con precisión cuántos animales murieron, evitar duplicaciones y describir la evolución del episodio según el lugar y el momento
Esos datos deberán compararse con el seguimiento de las ballenas vivas y con la información sobre la dinámica de la población a largo plazo. Durante su 56ª temporada de trabajo de campo, los equipos especializados continúan evaluando la condición corporal, la salud y la historia de vida de los ejemplares
La base acumulada durante cinco décadas reúne información de más de 5500 ballenas y será utilizada para investigar las causas de la mortandad y sus posibles efectos sobre la población