WASHINGTON.- La amenaza de nuevas sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán volvió a elevar la tensión entre ambos países. Donald Trump afirmó que la República Islámica “está colapsando”, mientras Teherán respondió que cualquier escalada tendrá consecuencias
Esmail Baghaei, nuevo responsable del máximo organismo de seguridad iraní, advirtió que su país no acepta presiones y sostuvo que el apoyo de otros gobiernos a las sanciones sería considerado un “acto de guerra”
Ormuz, el foco de la disputa
La presión aumenta en torno al estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial. Irán reiteró que mantendrá sus exigencias para reabrir el paso, entre ellas el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, la retirada de fuerzas de Washington de la región y reparaciones por daños sufridos durante la guerra
Además, Teherán dijo que avanza en conversaciones con Omán para coordinar la navegación en la zona, sin depender de un eventual acuerdo con Washington
En los últimos días, el gobierno iraní endureció su mensaje y advirtió que podría frenar todas las exportaciones de petróleo del Golfo si continúa la “guerra económica”. También emitió nuevas advertencias a los buques para que no crucen Ormuz sin autorización y enumeró 45 embarcaciones que, según afirmó, incumplieron sus normas
Según la autoridad iraní creada para gestionar el estrecho, esos barcos podrían enfrentar multas, inmovilización y la confiscación de sus cargamentos
El escenario genera impacto en los mercados: los precios del crudo bajaban más de un dólar por barril en medio de la expectativa por el anuncio de Washington y el temor a una nueva interrupción en el suministro energético de Medio Oriente
Irán ha sido históricamente afectado por las sanciones, que encarecieron bienes y servicios básicos. Sin embargo, tras años de restricciones, su economía logró adaptarse con nuevos socios comerciales y el desarrollo de la producción local