Las advertencias de Washington sobre la imposición de sanciones extremas para forzar concesiones iraníes reavivaron la tensión en el Golfo y abrieron la puerta a una nueva escalada
Entre las respuestas que baraja Teherán aparece una de las más sensibles para los mercados: frenar por completo las exportaciones de petróleo
El estrecho de Ormuz, bajo presión
Mohsen Rezaei, exjefe de la Guardia Revolucionaria y secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ya deslizó esa posibilidad al afirmar que, si continúa la guerra económica, no saldrá “ni una sola gota” de crudo ni por Ormuz ni por ninguna otra vía del golfo Pérsico
Los ataques iraníes y las amenazas contra el transporte marítimo ya redujeron de forma drástica el tráfico por el estrecho de Ormuz, un corredor que antes del conflicto movía cerca de una quinta parte de la energía mundial
Si bien en las últimas semanas algunos buques volvieron a cruzar, los volúmenes siguen muy por debajo de lo normal. Además, Irán agregó el domingo a 45 petroleros a una lista negra por, según sostiene, no cumplir con las normas que quiere imponer al paso marítimo por esa zona
Durante los seis meses de guerra, los ataques con misiles, drones y lanchas rápidas contra buques cisterna que salían del Golfo empujaron varias veces al alza el precio del petróleo
El Mar Rojo también quedó en la mira
En paralelo, los hutíes, aliados de Teherán, complicaron la navegación en el Mar Rojo con ataques y amenazas de bloquear el tránsito saudí hacia Asia por Bab el-Mandeb
Al comienzo, solo detuvieron a parte de los barcos. Pero a mediados de agosto, aunque más de la mitad todavía lograba pasar, la situación ya era lo bastante tensa como para que algunas navieras chinas empezaran a desviar sus rutas
Nuevos incidentes, como el ataque a un buque cerca de la principal terminal petrolera saudí del Mar Rojo en Yanbu o el uso de drones en las proximidades del Canal de Suez, pueden aumentar la inquietud del mercado y presionar otra vez el crudo
El flanco regional más sensible
Irán también advirtió que respondería contra cualquier vecino que coopere con los esfuerzos de Washington para asfixiar su economía. En la guerra, golpeó en varias ocasiones a estados del Golfo y a Jordania, con foco en bases estadounidenses, aunque también alcanzó infraestructura energética y otros objetivos
Un ataque más intenso contra instalaciones de petróleo o gas podría elevar todavía más los precios de la energía y dejar costos políticos difíciles de revertir para la Casa Blanca
Las centrales eléctricas y las plantas desalinizadoras de agua también son un blanco especialmente delicado en una región cálida y árida, donde varias monarquías del Golfo funcionan, además, como nodos financieros clave para la economía global
La vía cibernética
Fuera del alcance de sus armas convencionales más potentes, Irán mantiene abierta la opción de ataques cibernéticos. Autoridades británicas dijeron el lunes que piratas informáticos vinculados con Teherán dejaron fuera de servicio una pequeña central eléctrica
Funcionarios estadounidenses, por su parte, señalaron que Irán probablemente estuvo detrás de ataques contra plantas potabilizadoras en Minnesota. Teherán no se pronunció sobre esas acusaciones