El juicio contra Lindsay Clancy entra en su tramo decisivo en el tribunal del condado de Plymouth, en Massachusetts. La enfermera de 36 años está acusada de asesinato en primer grado por la muerte de sus tres hijos, Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses, ocurrida en enero de 2023 en su casa de Duxbury
Clancy quedó con parálisis permanente después de arrojarse por una ventana del segundo piso tras los hechos y comparece ante el juez William Sullivan en silla de ruedas. El eje del proceso no está puesto en la autoría material de las muertes, sino en su estado mental al momento del crimen y en si podía comprender la gravedad de lo que hacía
La fiscalía insiste en la premeditación
La acusación, encabezada por Shanan Buckingham, sostiene que Clancy actuó con planificación y que entendía que su conducta era ilegal y grave. Según esa versión, habría organizado una secuencia de pasos para quedarse sola con los niños y concretar los ataques sin interrupciones
Entre los elementos señalados por los fiscales figura que envió a su entonces esposo, Patrick Clancy, a hacer compras fuera de la casa. También remarcan que, horas antes de los asesinatos, había realizado actividades cotidianas con sus hijos, como jugar en la nieve y llevarlos al médico. Para la fiscalía, esa conducta sería incompatible con una desconexión total de la realidad
Si el jurado acepta esa interpretación, el caso quedaría encuadrado como asesinato en primer grado, el cargo más grave que enfrenta y que exige probar intención de matar y planificación previa
La defensa apuesta a la inimputabilidad
La defensa, a cargo de Kevin Reddington, busca demostrar que Clancy no era penalmente responsable por un cuadro severo de psicosis posparto vinculado, según su planteo, a un trastorno bipolar
Los abogados sostienen que atravesaba una ruptura profunda con la realidad tras el nacimiento de su hijo menor. Para respaldar esa teoría, incorporaron al debate consultas médicas en distintos centros de salud, la prescripción de más de una docena de fármacos psiquiátricos y una internación voluntaria pocos días antes de los hechos
Su objetivo es mostrar que el deterioro mental era extremo y que el sistema de atención no logró contener la crisis a tiempo
Los peritajes, en el centro del debate
El choque más fuerte se dio entre los especialistas convocados por ambas partes. El psiquiatra forense Phillip Resnick, presentado por la defensa, afirmó que Clancy actuó bajo alucinaciones de mandato e ideas delirantes, con la creencia de que sus hijos estarían mejor muertos
A esa línea se sumó la capellana hospitalaria Sheila Cavanaugh, quien declaró que la acusada le habló de una voz masculina que le ordenaba cometer el crimen. Ese testimonio reforzó la tesis de una ruptura con la realidad en el momento del ataque
La fiscalía respondió con otra lectura. El psiquiatra forense Avram Mack señaló que Clancy padecía depresión mayor y ansiedad, pero que conservaba la capacidad legal para entender la inmoralidad de su conducta. En la misma dirección, la psiquiatra tratante Jennifer Tufts dijo que en las consultas previas no había detectado signos severos de manía o psicosis que anticiparan un riesgo inminente para la familia
También tuvo peso el testimonio de Patrick Clancy, que describió ante el jurado el deterioro de la salud mental de su esposa en las semanas previas: pérdida marcada de peso, insomnio persistente y expresiones de desesperanza
Un veredicto con tres caminos posibles
Tras los alegatos finales y las instrucciones del juez Sullivan, el jurado debe resolver entre tres escenarios. El primero es una condena por asesinato en primer grado, que implicaría cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional
La segunda opción es un fallo de no culpabilidad por falta de responsabilidad penal. En ese caso, Clancy sería derivada de inmediato a un hospital psiquiátrico estatal de alta seguridad, con internación indefinida y revisiones periódicas de su situación clínica y legal
El tercer camino es un jurado sin unanimidad, conocido en Estados Unidos como hung jury. Si eso ocurre, el juicio quedaría anulado y la fiscalía debería decidir si impulsa un nuevo proceso
Más allá del veredicto, el caso ya instaló un debate público sobre la salud mental materna y la atención de cuadros psiquiátricos en el posparto. La decisión del tribunal de Plymouth definirá la situación judicial de Clancy y cerrará una etapa clave de uno de los procesos más seguidos del país