Julieta Díaz compartió una historia íntima sobre un vínculo que nació en su adolescencia y volvió a aparecer muchos años después. En una entrevista para el podcast Lesboteca, contó que a los 17 años se sintió profundamente atraída por una compañera de trabajo, dos años mayor, con quien compartía ensayos y proyectos

Un interés que fue más que admiración

La actriz recordó que disfrutaban especialmente de trabajar juntas y que la otra joven le llamaba la atención por su humor y su talento. Con el tiempo entendió que aquello no era solo admiración profesional, sino un sentimiento que la acompañó durante años

Díaz también evocó una visita a la casa de esa amiga, en la que sintió una tensión afectiva que entonces no pudo nombrar como deseo. Según contó, en ese momento lo vivió de una manera más platónica, aunque hoy lo mira con otra lectura

El reencuentro y el beso pendiente

Después de separarse durante mucho tiempo, sus caminos volvieron a cruzarse en algunas ocasiones, siempre con alegría y afecto. Tres décadas más tarde, Julieta decidió invitarla a cenar a su casa y se animó a decir lo que nunca había expresado

En ese encuentro, tras compartir una grappamiel y una conversación profunda, se besaron por primera vez. La actriz describió ese momento como tierno y amoroso. Aunque la relación no avanzó hacia otro plano, aseguró que fue una experiencia muy importante para ella

Díaz también aclaró que, a lo largo de su vida, sus relaciones amorosas fueron con varones y que fue madre en 2014 junto a Brent Federigh. Aun así, sostuvo que ese episodio con la actriz fue único y le permitió reencontrarse con una parte de su historia y de su deseo