A casi dos semanas del sismo de magnitud 5.1 que golpeó Junín, decenas de familias del barrio Tarancayo I, en Pumpuña, continúan viviendo en carpas improvisadas mientras intentan sostener la rutina con una olla común

Una respuesta nacida en la comunidad

El punto de reunión se volvió indispensable para las 34 familias que perdieron la habitabilidad de sus viviendas. Con un fogón artesanal y los insumos que logran reunir, vecinos y dirigentes preparan los alimentos y se reparten las tareas para atravesar la emergencia

Camilo Palomino de la Cruz, vicepresidente de la directiva comunal de Pumpuña, señaló que la organización surgió desde el primer día del desastre y que el objetivo es mantener la atención básica para los pobladores mientras llega apoyo más amplio

“Desde el primer día que hemos sufrido este sismo nos hemos organizado y estamos manteniendo nuestra olla común. Con este precario fogón preparamos los alimentos para nuestros pobladores. Permanecemos unidos para afrontar este momento tan difícil”, expresó.

La ayuda no alcanza

En los últimos días se entregaron carpas, colchones y frazadas, pero los dirigentes afirman que los bienes recibidos no cubren a todos los afectados. Las necesidades siguen siendo urgentes por la magnitud de los daños provocados por el movimiento sísmico

El panorama se agrava por las bajas temperaturas. Niños, adultos mayores y otros residentes permanecen expuestos al frío, una situación que ya ha generado problemas de salud en algunos casos. Dormir en refugios temporales aumenta la preocupación de las familias, que esperan soluciones definitivas para volver a levantar sus viviendas

Más damnificados y otra sacudida

En la zona afectada, más de 10 mil personas resultaron perjudicadas y alrededor de 1.200 viviendas fueron declaradas inhabitables. Mientras continúan las evaluaciones, la emergencia mantiene en vilo a varias comunidades que todavía no salen de la crisis

La preocupación se intensificó la noche del 29 de julio, cuando un sismo de magnitud 3.7 volvió a remecer Junín. El epicentro se ubicó a 17 kilómetros al sur de Chupaca, a 10 kilómetros de profundidad, y alcanzó una intensidad III en esa provincia

El movimiento fue sentido por la población, aunque hasta el momento no se reportaron daños personales ni materiales