Justina Bustos atraviesa una etapa de cambios intensos y la asume con una mezcla de disfrute y aprendizaje. A siete meses de haber sido madre por primera vez, la actriz y productora cuenta que la llegada de Luisa, nacida el 2 de enero, le movió por completo el eje de su vida

Según explica, el embarazo fue tranquilo y le permitió bajar el ritmo. Ahora, de a poco, vuelve a acomodarse al trabajo mientras se adapta a una rutina nueva, marcada por la crianza y por una maternidad que todavía está descubriendo día a día

La sorpresa de convertirse en madre

Antes de saber el sexo del bebé, pensaba que sería varón. El anuncio familiar la descolocó: al ver el rosa, entendió que la idea de tener una hija la emocionaba mucho más de lo que había imaginado

También reconoce que el deseo de formar su propia familia apareció hace relativamente poco. Dice que creció en un hogar muy unido y que ese modelo fue decisivo a la hora de imaginar su propia vida junto a otros afectos

Una pareja que se fue armando con naturalidad

Su historia con Máximo Pardo empezó en una fiesta y ya lleva tres años. La actriz recuerda que la charla fluyó desde el inicio y que, con el tiempo, la relación se consolidó hasta convertirse en una familia con la llegada de Luisa

Lo describe como alguien creativo, inquieto y expresivo, con una sensibilidad muy marcada. Entre ambos, dice, hay mucha comunicación, gusto por viajar y una afinidad que también se trasladó a los proyectos compartidos

Uno de ellos es Barrito Empanadas, el emprendimiento que nació junto con el embarazo y que, en los próximos meses, sumará un restaurante: Barrito Cantina

De Unquillo a Buenos Aires, y de allí al mundo

La infancia de Bustos estuvo atravesada por el campo y la vida en familia. Nacida en Córdoba capital, a los 7 años se mudó con sus padres a la casa familiar de Unquillo, un cambio que recuerda como profundo y decisivo

Más tarde, a los 17, llegó a Buenos Aires sin contactos y con la idea de abrirse camino. Primero estudió Historia del Arte y Curaduría, después viajó a Nueva York, trabajó de mesera y, a partir de una experiencia en teatro, entendió que quería dedicarse de lleno a la actuación

También vivió temporadas en España y París, una etapa que describe como desafiante y muy parecida a empezar de cero. Dice que le atrae ese movimiento y que siempre intenta volver a lo que soñaba de chica

Una experiencia dura transformada en proyecto

En 2024 presentó Sola en el paraíso, un documental que produjo a partir de una vivencia extrema durante la pandemia. En 2020, cuando viajaba para filmar Amor de madre en Isla Mauricio, dio positivo de Covid-19 y quedó aislada durante 33 días en un hospital público

Lejos de quedarse solo con ese episodio, decidió convertirlo en una obra. Para ella, ese proceso confirmó algo que ya intuía: también quería desarrollar una faceta como productora y llevar adelante proyectos propios

Moda, trabajo y próximos sueños

La moda ocupa un lugar importante en su vida porque la entiende como una forma de expresión. Además, destaca el rol de su madre, que también la acompaña como estilista, y valora su vínculo con una firma de lujo para la que trabaja hace años como embajadora en América Latina

De cara a lo que viene, prioriza seguir construyendo su familia y mantenerse cerca de los suyos. En lo profesional, quiere llevar su trabajo a otros lugares, viajar y seguir creando. Y admite que, aunque le gustaría frenar un poco, su naturaleza siempre la empuja a estar en movimiento