MENDOZA.- La Suprema Corte de Mendoza dio vuelta el fallo que había absuelto a la monja japonesa Kumiko Kosaka en el segundo megajuicio por los abusos en el Instituto Próvolo. Con una votación de 2 a 1, resolvió que la religiosa deberá volver a prisión cuando se determine la pena por cinco delitos sexuales cometidos contra alumnos sordos de la institución de Luján de Cuyo

Un giro clave en una causa histórica

La decisión dejó sin efecto la absolución dictada en 2023 y abrió el camino para que un tribunal de grado establezca el monto de la condena. La pena podría alcanzar los 25 años de cárcel

Los votos que inclinaron la balanza fueron los de la jueza Teresa Day, que actuó como preopinante, y la conjueza Silvina Miquel. En disidencia votó el ministro Julio Gómez, que sostuvo la absolución

Tras conocerse la resolución, Silvana Sosa, madre de una de las víctimas, expresó su alivio y dijo que ya no creía en la Justicia del país. También recordó el daño que, según su testimonio, la monja le provocó a su familia

Qué resolvió la Corte

En los fundamentos, de unas 300 páginas, el tribunal sostuvo que el fallo anterior había evaluado la prueba de manera fragmentada. Además, vinculó parte de los hechos atribuidos a Kosaka con la condena firme contra el cura Horacio Corbacho, confirmada por instancias judiciales locales y por la Corte Suprema nacional

Kosaka había sido condenada como partícipe en dos hechos vinculados con los vejámenes atribuidos a Corbacho y como autora de tres abusos sexuales simples por tocamientos a menores. También había sido absuelta por un caso de abuso sexual simple y otro de encubrimiento

La resolución ratificó, en cambio, la absolución de las otras ocho mujeres que habían sido juzgadas junto a ella, entre ellas la monja Asunción Martínez, la exrepresentante legal del instituto Graciela Pascual, una exdirectora y la excocinera del establecimiento. La Corte entendió que no pudo probarse que hayan omitido denunciar los abusos

Un proceso que sigue dejando huella

La causa del Instituto Próvolo ya había tenido un antecedente de enorme impacto en 2019, cuando en el primer megajuicio fueron condenados los sacerdotes Horacio Corbacho, a 45 años de cárcel, y Nicola Corradi, a 42 años, además de otros exintegrantes del establecimiento