La derrota de Donald Trump en las elecciones de medio mandato puede alterar el equilibrio político en América Latina. Los gobiernos de derecha que mantienen una relación cercana con el presidente estadounidense quedarían más expuestos frente a sus oposiciones

El resultado demócrata, junto con la tercera reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, reforzó la percepción de que la expansión de la derecha y la extrema derecha puede ser contenida

El escenario representa un problema para Javier Milei, que buscará su reelección el año próximo. También podría aumentar el desgaste de los gobiernos de José Antonio Kast en Chile, Abelardo De la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú, ya cuestionados por sectores de la opinión pública

Más controles sobre la política regional

La mayoría demócrata en ambas cámaras del Congreso estadounidense podría intensificar el seguimiento de las acciones de Trump en el exterior. Aunque América Latina no ocupa un lugar prioritario en la agenda de Washington, se prevé una mayor atención a la democracia y los derechos humanos

Ese control podría generar tensiones con gobiernos como el de Nayib Bukele en El Salvador. El mandatario conserva cerca del 80% de imagen positiva por la reducción de la violencia, pero enfrenta acusaciones de deteriorar la democracia y vulnerar derechos humanos durante su política contra las pandillas

La economista Monica de Bolle considera que la llamada “Doctrina Donroe” de Trump perdió vigencia. Según su análisis, los demócratas podrían presionar para que se celebren elecciones presidenciales en Venezuela y descartar una ofensiva contra Cuba

En Brasil, también podría enfriarse el respaldo estadounidense a la familia Bolsonaro. La derrota electoral reduciría el margen de Trump para ocuparse de asuntos regionales, cada vez menos centrales dentro de su agenda

Una región atenta a posibles escaladas

La nueva mayoría legislativa no necesariamente exigirá un giro completo en la política exterior de Trump. Sin embargo, el presidente y el secretario de Estado, Marco Rubio, tendrían que evaluar con mayor cuidado medidas como un eventual ataque militar contra un país latinoamericano

La investigadora Guadalupe González advirtió que un Trump debilitado también podría radicalizar sus decisiones. América Latina, sostuvo, puede ofrecer resultados rápidos y con costos relativamente bajos, una combinación especialmente atractiva para un presidente golpeado políticamente

En ese contexto, el Escudo de las Américas mantendría sus operaciones contra el narcotráfico y el crimen organizado. Brasil y México seguirían fuera de esa alianza, mientras que sus demás integrantes continuarían participando

También podrían crecer las denuncias demócratas contra abusos cometidos durante operaciones estadounidenses, incluidos los ataques contra embarcaciones civiles en el Caribe. Un informe del relator especial de Naciones Unidas Ben Saul señaló que la militarización de la lucha contra el llamado narcoterrorismo puede derivar en asesinatos arbitrarios, torturas, desapariciones forzadas y detenciones sin fundamento

El documento sostuvo que, durante el último año, Estados Unidos habría matado ilegalmente al menos a 239 personas en 71 ataques contra embarcaciones civiles. Según el informe, esos hechos podrían constituir crímenes de lesa humanidad

Cautela en México y Brasil

México, gobernado por Claudia Sheinbaum, y Brasil mantendrían una posición pragmática. Ninguno de los dos gobiernos celebró públicamente el resultado estadounidense, aunque internamente habría alivio por el debilitamiento de Trump

Los demócratas también deberán medir sus críticas. Un ataque frontal contra cada decisión presidencial podría alimentar una reacción de victimización en la extrema derecha

El desenlace electoral marca así el posible comienzo del fin de la era Trump, pero no elimina los riesgos para la región. Un presidente derrotado a mitad de mandato, en la etapa conocida como “pato cojo”, todavía puede intentar forzar sus decisiones y mantener activa su agenda latinoamericana