LONDRES.– Los incendios forestales que golpean a Francia y España ya figuran entre los más grandes registrados en la historia de ambos países. Con más de 40.000 hectáreas quemadas en cada caso, superan incluso a la mayoría de los grandes fuegos del oeste de Estados Unidos del año pasado
El cambio climático ayuda a explicar este escenario: las temperaturas más altas y la sequedad creciente favorecen incendios más extensos, rápidos y difíciles de controlar. En ese contexto, los expertos advierten que algunos focos generan sus propias condiciones meteorológicas y se vuelven casi imposibles de apagar
Un problema que no es solo climático
Pero el avance de los incendios en el sur de Europa también está ligado a transformaciones sociales. En varias zonas, el abandono generacional de la agricultura dejó atrás los mosaicos de pastizales y cultivos que antes actuaban como barreras naturales. Hoy predominan matorrales, pastos altos y árboles más densos, una combinación que arde con facilidad durante los veranos secos
Especialistas consultados sostienen que el combate al fuego no alcanza por sí solo. En algunos territorios, la eficiencia para extinguir incendios pequeños también pudo favorecer la acumulación de vegetación, creando un paisaje más propenso a grandes siniestros en el futuro
El campo vacío y la falta de manejo
En España, la despoblación rural aparece como un factor central. Las personas que antes trabajaban la tierra se fueron, y con menos actividad ganadera o agrícola el terreno perdió manejo. Para algunos expertos, una parte de la respuesta podría estar en recuperar el pastoreo con cabras y ovejas en antiguos pastizales
El obstáculo, sin embargo, es claro: hacen falta personas que cuiden esos animales, y en muchas zonas la población rural envejeció hasta quedar muy reducida
Más herramientas para prevenir
Los especialistas también plantean que los gobiernos pueden incentivar una mejor gestión del territorio. Entre las opciones figuran nuevos instrumentos para atraer inversión privada a proyectos de restauración forestal y medidas que reactiven el uso de tierras de pastoreo
La producción y el consumo de quesos y carnes locales aparecen, además, como posibles motores para sostener esa economía rural y reducir el riesgo de incendios de gran magnitud