La deuda pública de Estados Unidos rebasó por primera vez la marca de los 40 billones de dólares, de acuerdo con datos del Departamento del Tesoro publicados este miércoles

Tras la última colocación del martes, el pasivo total del Tesoro llegó a 40,047 billones de dólares. El aumento estuvo impulsado por el mayor gasto vinculado a salud, seguridad social e intereses de la deuda

Intereses más caros y mercado bajo presión

El salto ocurre en un contexto de costos de financiamiento en alza. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 30 años subieron el martes hasta su nivel más alto desde 2007, en medio de la preocupación por la inflación, la guerra en Oriente Medio y el déficit fiscal

Ese movimiento obliga al gobierno a refinanciar vencimientos a tasas más elevadas que las vistas antes de la crisis financiera global de 2008. Horas después, el Tesoro intervino para estabilizar el mercado de deuda de largo plazo y logró una baja de los rendimientos

Una trayectoria que preocupa

La administración federal sigue operando con déficit y cubre esa brecha con nueva deuda. Para Jessica Riedl, especialista en presupuesto e impuestos de la Brookings Institution, el país transita una senda fiscal insostenible desde hace tiempo

La deuda estadounidense más que se duplicó desde la crisis de 2008 y hoy equivale a casi el 125% del PIB. Además, los déficits que antes inquietaban a los mercados cuando rondaban entre 3% y 4% del PIB ahora se ubican cerca de 6% o 7%, según la misma analista

El salto también contrasta con una proyección previa de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que estimaba un endeudamiento total de 39,4 billones de dólares para el cierre del año fiscal 2026, a finales de septiembre

Más gasto, menos margen

Donald Trump prometió en sus dos mandatos recortar el gasto público y reducir el déficit anual. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, había planteado como meta bajar ese desequilibrio al 3% del PIB

Sin embargo, el rojo fiscal se amplió en los últimos meses por el reembolso a empresas de los aranceles anulados por la Corte Suprema en febrero, además de las rebajas impositivas y el mayor gasto militar, incluido el vinculado al conflicto con Irán

Legisladores de ambos partidos reaccionaron con críticas en redes sociales y reclamaron frenar el gasto y ordenar las cuentas públicas

Sin un umbral de crisis automática

Los analistas advierten que no existe un nivel específico de deuda respecto del PIB que desencadene de forma automática una crisis. También señalan que la deuda en manos del público suele ser una referencia más seguida que el total general

Aun así, el tamaño del pasivo funciona como una señal de alerta para los mercados, que observan con mayor atención la capacidad del país para sostener su endeudamiento

Los préstamos federales ya habían aumentado con fuerza durante la crisis de 2007-2009 y volvieron a dispararse con la recesión provocada por el covid-19. Para Caleb Quakenbush, del Bipartisan Policy Center, ni el Congreso ni las administraciones recientes han encarado de manera significativa y sostenible la trayectoria del gasto, lo que podría complicar la respuesta ante una nueva emergencia