Sydney Webb ahorró durante meses para poder pagar un programa de ocho semanas para asistente de enfermería en una comunidad universitaria de Carolina del Norte. Además de la matrícula de 255 dólares, la joven de 26 años tuvo que cubrir la verificación de antecedentes, el uniforme, el estetoscopio, el calzado especial y el examen estatal de certificación, todo mientras reducía sus horas de trabajo para asistir a clases

El costo le resultó mucho más alto de lo que esperaba. Webb, que busca convertirse en operadora de ultrasonido, forma parte de un grupo de estudiantes que pronto podría acceder a más apoyo gracias a Workforce Pell, un nuevo programa federal pensado para financiar capacitaciones laborales de corta duración

Durante décadas, las becas Pell han ayudado a estudiantes de bajos y medianos ingresos a pagar la universidad, pero solo cubrían programas de al menos 15 semanas y 600 horas. La ampliación abre la puerta a trayectos más breves, siempre que cumplan requisitos específicos

El gobierno federal comenzó a recibir solicitudes en julio y ya aprobó los primeros programas: uno de técnico en emergencias médicas en Iowa y otro de asistente médico en Indiana. Decenas de iniciativas en estados como Carolina del Norte, Pensilvania, Michigan, Luisiana y Nebraska esperan una decisión similar

Esos cursos preparan para oficios y puestos técnicos como conductor de camión, trabajador de líneas eléctricas, flebotomista, técnico de soporte informático, bombero o soldador. Para muchos alumnos, el precio de esas capacitaciones sigue siendo una barrera decisiva

Las becas Pell no suelen requerir devolución y son una herramienta central para sostener estudios superiores entre los estudiantes con menos recursos. En el país, cerca de un tercio de los universitarios de grado reúne las condiciones para recibirlas. El monto depende, entre otros factores, del tamaño del hogar y los ingresos

Para este año, el tope de la beca para estudiantes de tiempo completo es de 7.395 dólares. En los programas cortos incluidos en Workforce Pell, el máximo sería de 4.310 dólares para una formación de 14 semanas y de 1.260 dólares para una de ocho semanas

La ampliación llevaba años de discusión. Entre las trabas aparecían las dudas sobre la calidad de los programas, aunque el proyecto terminó sumando apoyos de distintos sectores. Su despliegue completo, sin embargo, podría demorar años

Para recibir fondos, los programas deberán alcanzar una tasa de finalización y colocación laboral del 70%, además de demostrar que mejoran los ingresos y ofrecen credenciales acumulables, útiles de inmediato y compatibles con estudios posteriores. También deberán durar entre ocho y menos de 15 semanas y llevar al menos un año de funcionamiento con todos los requisitos cumplidos

Algunos especialistas creen que el crecimiento será lento, precisamente para evitar que entren programas de baja calidad o sin demanda real. Otros advierten que los estudiantes podrían consumir parte de su beneficio vitalicio de 12 semestres en cursos cortos, en lugar de reservarlo para una carrera universitaria completa

Pese a esas reservas, varias instituciones ya avanzan con trámites de aprobación. Pero otras prefieren esperar. En ciertos estados, los colegios todavía no cuentan con procesos claros para presentar sus programas

En Carolina del Norte, Forsyth Technical Community College ya preparó páginas web para difundir la futura ayuda. Si recibe el visto bueno federal, sus autoridades planean publicarlas de inmediato. Para Webb y otros alumnos, eso podría significar menos obstáculos para acceder a una formación que puede cambiarles el ingreso y el empleo