La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos dispuso inspecciones obligatorias en algunos Boeing 787 Dreamliner luego de detectar una falla potencial en la estructura que podría comprometer la seguridad de la aeronave
La directiva alcanza a 17 aviones registrados en Estados Unidos e incluye revisiones detalladas y pruebas ultrasónicas sobre las zonas señaladas por la autoridad
El origen del riesgo
La medida se apoyó en una investigación interna de Boeing, que identificó que las holguras entre cuñas podrían haber superado los límites de ingeniería. Según esa evaluación, la tensión sobre los componentes podría provocar grietas por fatiga en los orificios de los sujetadores
La FAA advirtió que, si no se aplican correcciones, esas fisuras pueden avanzar y debilitar la estructura principal del ala hasta impedir que soporte la carga límite. En ese escenario, se pondría en riesgo la operación segura durante el vuelo y el aterrizaje
Un problema que viene de años atrás
La propia compañía indicó que las deficiencias detectadas se originaron en 2019 y que en agosto de 2025 emitió un boletín de servicio para abordar el problema. Desde entonces, aseguró que trabaja con los operadores y que los aviones pueden seguir operando con normalidad
La tensión en torno al 787 ya había escalado en 2024, cuando un ingeniero de calidad denunció ante las autoridades que en la fabricación del modelo se habían tomado atajos. Sostuvo que no se sellaban correctamente pequeños espacios entre piezas y que se ejercía una fuerza excesiva para encastrar secciones del fuselaje
De acuerdo con esa denuncia, esas prácticas podrían generar grietas por fatiga a largo plazo y afectar la integridad estructural del avión. También se señaló que en más de 1.000 aeronaves se habrían observado restos de perforación atrapados entre juntas clave y un estrés excesivo en uniones principales
La respuesta de Boeing y la revisión oficial
La empresa rechazó esas acusaciones y sostuvo que las pruebas realizadas al fuselaje, junto con las revisiones de mantenimiento de casi 700 aviones en servicio, no mostraron señales de fatiga estructural. Además, afirmó tener plena confianza en la seguridad y durabilidad del modelo
Tras esas declaraciones, la FAA abrió una investigación. En 2025, las abogadas del ingeniero pidieron públicamente que se conocieran los resultados, al asegurar que la agencia ya había reunido conclusiones relevantes sobre las denuncias
Con la nueva orden, el regulador busca confirmar el estado real de las estructuras involucradas y reducir el riesgo de fallas en una de las aeronaves de largo alcance más utilizadas por las aerolíneas