La construcción atraviesa una crisis de relevo generacional que ya afecta a varias especialidades básicas. Albañilería, fontanería, carpintería y electricidad figuran entre los oficios más golpeados por la falta de personal cualificado
Los datos de la Fundación Laboral de la Construcción reflejan la magnitud del problema: apenas el 10% de quienes trabajan en el sector tiene menos de 30 años. La escasa incorporación de jóvenes compromete la capacidad de respuesta ante la demanda de obra pública y privada
Un oficio con salida, pero sin aspirantes
Matías Armani, albañil argentino con dos décadas de experiencia, se instaló en Marbella, en la provincia de Málaga, y comprobó de primera mano cómo el mercado absorbe rápido a quienes tienen oficio. Tras presentar su currículum, recibió contactos de diez empresas en apenas 48 horas
Su lectura es que la dificultad para cubrir vacantes no se limita a un país. Según sostiene, la falta de jóvenes interesados en aprender y trabajar en la construcción se repite tanto en España como en Argentina
Salarios por encima del mínimo
Frente a la idea de que estos empleos pagan poco, los profesionales del sector remarcan que las remuneraciones superan con claridad el Salario Mínimo Interprofesional, fijado en 1184 euros
En el caso de un oficial de primera, los sueldos suelen moverse entre los 1500 y los 1800 euros mensuales, una cifra que compite con los ingresos iniciales de muchas carreras universitarias
El problema ya alcanza a toda la cadena
La falta de mano de obra no afecta solo a la albañilería. Electricistas y fontaneros también advierten demoras de varias semanas para atender pedidos, en parte porque no pueden asumir más trabajo sin apoyo
El escenario podría agravarse en los próximos años. Con la jubilación de buena parte de la generación del baby boom y sin suficiente recambio joven, el sector teme un vacío laboral con impacto directo en la economía y en la infraestructura