Una cuerda azul tendida sobre la arena señala una de las fronteras más pequeñas del mundo. Tiene apenas 85 metros y separa el Peñón de Vélez de la Gomera, territorio español, de la costa marroquí

Junto a la soga hay una caseta sencilla, con una mesa, sillas de plástico y una sombrilla. Dos o tres militares permanecen allí. Aunque el límite parece fácil de atravesar, nadie puede cruzarlo libremente

El peñón se encuentra en el norte de África, unos 150 kilómetros al este de Tetuán. La formación rocosa ocupa 19.000 metros cuadrados, alcanza los 87 metros de altura y tiene entre 15 y 100 metros de ancho

En el lugar hay una escalera tallada en la piedra, un helipuerto sobre la elevación y otro señalado con piedras sobre la arena. También conserva una iglesia y una planta desalinizadora. Durante un período anterior, el agua potable llegaba desde Málaga, a 185 kilómetros

El antiguo cementerio fue desmantelado y sus restos trasladados a Ceuta o Melilla, situadas a entre 117 y 126 kilómetros en línea recta. Actualmente, todo el enclave está destinado a funciones militares

Del otro lado se encuentra Badis, una pequeña comunidad pesquera marroquí sobre el Mediterráneo. Sus costas están pobladas de botes y son frecuentadas por familias que se bañan en el mar. Para los habitantes de la zona, el peñón es principalmente un conjunto de rocas ocupado por una instalación militar

De refugio pirata a territorio español

Durante siglos, el Peñón de Vélez de la Gomera fue una isla fortificada utilizada como refugio por piratas. España lo conquistó el 23 de julio de 1508, cuando Pedro Navarro tomó el islote por orden de los Reyes Católicos

La operación formaba parte de una estrategia para ocupar posiciones en el norte de África y reducir los escondites de los corsarios que amenazaban el tráfico marítimo. Melilla había sido conquistada en 1497, junto con otros enclaves de la región

La dominación española duró poco. En 1522, piratas respaldados por el sultanato wattásida llegaron desde el mar. Juan de Villalobos, que estaba al frente de la guarnición, confundió la flota con refuerzos procedentes de Andalucía y les abrió las puertas. Los atacantes mataron a todos los ocupantes

Después de varios intentos de recuperación, Felipe II ordenó reconquistar el peñón en 1564. La expedición contó con 93 galeras y 60 embarcaciones menores, además del apoyo financiero del Papa, los Doria, Malta y Toscana. La toma se concretó el 6 de septiembre de ese año y, desde entonces, el territorio no volvió a cambiar de soberanía

El terremoto que cambió el límite

Durante la guerra del Rif, desarrollada entre 1909 y 1927 en el norte de Marruecos, España reforzó su presencia en el peñón. En 1922 evacuó a la población civil y, debido a la superioridad militar, consiguió que los marroquíes abandonaran el lugar

Pocos años después, la isla quedó conectada con el continente por una lengua de arena. Entre 1930 y 1934, un terremoto o una tormenta pudo haber desplazado rocas, tierra y sedimentos hasta formar el istmo

La explicación más aceptada apunta a un sismo de magnitud siete ocurrido en 1930. El movimiento habría hecho emerger sedimentos del mar y unido la antigua isla fortificada con la costa africana

La conexión terrestre acercó físicamente a España y Marruecos, pero la frontera terminó marcada por una solución mínima: una cuerda azul tendida sobre la arena

El último enclave militar

El peñón tuvo población civil durante buena parte del siglo XX. En la década de 1950 vivían allí 24 hombres y nueve mujeres. Antes de la guerra del Rif, entre 1910 y 1920, se calculaban cerca de 400 habitantes

Tras el aumento de la presencia militar española en el norte de África, la población llegó a 152 personas en 1960. Hoy el enclave depende de la Capitanía Marítima de Melilla y está ocupado exclusivamente por personal militar

El acceso no es libre. Quienes pretenden visitarlo deben llegar por mar y hacer sellar el pasaporte. En 2012, integrantes del Comité de Coordinación para la Liberación de Ceuta y Melilla subieron al peñón y colocaron banderas marroquíes en la cima

Algunos fueron detenidos por tratarse de una base militar. Otros lograron escapar hacia la costa atravesando la misma línea azul que, sobre la arena, separa un país de otro y un continente del otro