LINCOLN, California. Anne Smull, dueña jubilada de una tienda de forrajes, esperaba votar otra vez por el republicano Kevin Kiley, el congresista que representa su zona. Ya no podrá hacerlo

La nueva delimitación de distritos en California desarmó el antiguo territorio de Kiley y lo repartió entre varias circunscripciones, como respuesta a maniobras similares impulsadas por republicanos en Texas y otros estados. En el caso de Smull, que se define como conservadora, su barrio quedó sumado a un distrito mucho más favorable a los demócratas, asentado en la región vinícola del estado

Una represalia que se expande

La disputa comenzó cuando Donald Trump pidió a estados controlados por republicanos que rehicieran sus mapas antes de las elecciones de mitad de mandato para aumentar el número de escaños ganables y sostener la mayoría en la Cámara de Representantes. Luego, una decisión de la Corte Suprema debilitó una parte clave de la Ley de Derecho al Voto y facilitó nuevas divisiones de distritos en el sur del país

El resultado fue que comunidades con fuerte voto demócrata, y también con alta presencia de minorías, quedaron fragmentadas entre varios distritos. En respuesta, demócratas de Maryland, Nueva York, Illinois y otros estados ya prometieron contraatacar antes de 2028

California encontró la manera

En California, los demócratas lograron que los votantes aprobaran el año pasado el rediseño del mapa federal, originalmente trazado por una comisión independiente. Ese cambio creó cinco nuevos distritos inclinados hacia los demócratas

Uno de ellos fue el de Kiley. El congresista, que cumple su segundo mandato, dejó el Partido Republicano y se postuló como independiente en una jurisdicción levemente favorable a los demócratas que ahora incluye su vivienda. También se pronunció contra la redistribución partidaria y trató, sin éxito, de forzar una votación en la Cámara para prohibir el rediseño a mitad de década

Votantes divididos por el nuevo mapa

Entre sus vecinos, la reacción mezcla bronca y resignación. Algunos conservadores lo apoyan y creen que su cambio de identidad política fue una forma de sobrevivir en un distrito más liberal. Otros dicen que el rediseño les quitó representación

John Coburn, un jubilado de 68 años, sostuvo que la maniobra demócrata dejó a muchos californianos sin voz. Para él, no importa que los republicanos hagan algo parecido en otros estados: lo que cuenta es que en California, dijo, una parte importante del electorado quedó sin posibilidad real de elegir a un representante afín

Una oportunidad para los demócratas

Del otro lado, los demócratas ven una ocasión poco habitual. Richard Pan, exsenador estatal y rival de Kiley, cuestiona que el congresista se presente ahora como independiente. Señala que sigue alineado con los republicanos en el Congreso y que mantiene apoyo de estructuras vinculadas al partido

En el condado de Placer, que será dividido entre tres distritos en el nuevo mapa, dirigentes demócratas celebran por primera vez una posibilidad concreta de competir. Kathleen Crawford, presidenta local del partido, dijo que esa fragmentación puede traer representación que la zona no tuvo durante años

El costo para los vecinos

Lincoln, una ciudad que pasó de ser agrícola a convertirse en zona dormitorio del área de Sacramento, refleja el cambio. Entre granjas, nuevos barrios y comercios de barrio, los residentes hablan de una pelea partidaria que los arrastra sin preguntarles

Ed Church, votante demócrata, y Wesley Johnson, un independiente conservador, coincidieron en una idea: el sistema terminó alejando a la gente común de las decisiones. Para uno, el problema es quién podrá frenar a Trump. Para el otro, la sensación es que el norte de California dejó de estar representado con justicia

En medio de la batalla nacional por el rediseño electoral, la conclusión de ambos fue parecida: los mapas cambian, pero los ciudadanos quedan partidos