En los años decisivos de la emancipación americana, las Provincias Unidas atravesaron fuertes disputas políticas y regionales. Una de ellas enfrentó al gobernador tucumano Bernabé Aráoz con Martín Miguel de Güemes, responsable de sostener la resistencia contra los realistas en el norte
La confrontación afectó la coordinación militar que José de San Martín necesitaba para llevar adelante su proyecto continental. Mientras organizaba el Ejército de los Andes desde 1816, Güemes contenía a las fuerzas realistas del Alto Perú mediante una guerra defensiva y ofensiva apoyada en las milicias gauchas salteñas
El papel estratégico de Güemes
La resistencia en Salta mantuvo alejados a los ejércitos españoles de las provincias del interior y permitió que el gobierno central concentrara recursos en la campaña hacia Chile. Para San Martín, era fundamental que el frente norte permaneciera activo mientras sus tropas avanzaban hacia el Pacífico
Güemes, sin embargo, necesitaba hombres, armas, caballos y municiones para sostener la defensa y preparar su participación en el Ejército de Observación sobre el Perú. La estrategia dependía de la cooperación entre las provincias
Manuel Belgrano entendía esa coordinación como parte de un objetivo común. En una carta enviada a Güemes el 3 de febrero de 1818, aludió a la próxima presencia de la bandera de la libertad en el Pacífico y destacó la misión compartida por los patriotas
Las trabas desde Tucumán
Tucumán ocupaba una posición clave desde su creación como provincia en 1814, tras la división de la antigua Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán. Desde ese lugar, Aráoz adquirió una influencia creciente, pero comenzó a dificultar el envío de recursos destinados a Güemes
Según Martín G. Figueroa Güemes, la hostilidad del dirigente tucumano combinaba diferencias políticas y rivalidad personal. Aráoz había participado en la victoria patriota de Salta, el 20 de febrero de 1813, y aspiraba a ocupar un papel central en la conducción militar de la guerra
La distancia entre sus declaraciones y sus decisiones quedó reflejada en la llegada irregular o deficiente de los auxilios prometidos. Ante los reclamos de Güemes, Belgrano expresó en una carta del 15 de mayo de 1817 sus sospechas sobre posibles irregularidades en el manejo de los recursos
El problema continuó en 1820. Aunque Aráoz sostenía formalmente su voluntad de colaborar, en los hechos obstaculizó el paso de refuerzos vinculados con el proyecto militar de Güemes. Ese mismo año proclamó la efímera República de Tucumán, una decisión que profundizó la fragmentación política regional
La campaña de 1821
Entre 1820 y 1821, Güemes intentó reorganizar la administración de Salta para continuar el plan acordado con San Martín. El 18 de diciembre de 1820, el Cabildo eligió como gobernador sustituto al doctor José Ignacio Gorriti
Mientras Güemes se encontraba en Jujuy, regresó a Salta y decidió enfrentar el conflicto con Tucumán. Confió el avance de sus fuerzas al coronel Alejandro Heredia, pero la campaña terminó con la derrota salteña en la batalla de Rincón de Marlopa, librada el 3 de abril de 1821
Luego se produjeron nuevos enfrentamientos favorables a las tropas tucumanas en Trancas y Acequiones. Como consecuencia, Güemes quedó sin los recursos necesarios para impulsar su marcha hacia el Perú
Una división aprovechada por los realistas
La guerra entre los propios patriotas debilitó la defensa del norte y fue aprovechada por los realistas. Pedro Antonio de Olañeta ordenó la invasión de Jujuy al mando del coronel Guillermo Marquiegui, aprovechando las divisiones existentes
Aunque las fuerzas patriotas obtuvieron posteriormente el triunfo conocido como el “Día Grande de Jujuy”, la capacidad ofensiva de Güemes ya había quedado seriamente afectada
La situación se agravó con la llamada “Revolución del Comercio”, una maniobra instigada por Aráoz que permitió a sectores internos de Salta deponer temporalmente a Güemes. Sus adversarios encontraron protección en Tucumán, lo que profundizó la crisis política y militar
El impacto sobre la independencia
La disputa entre Aráoz y Güemes excedió la rivalidad entre dos gobernadores. La interrupción de los recursos debilitó el frente norte, favoreció las operaciones realistas y frustró la posibilidad de que Güemes se incorporara plenamente a la campaña continental de San Martín
San Martín y Güemes entendían que los conflictos internos debían quedar subordinados al objetivo de la independencia americana. La posición de Aráoz, en cambio, terminó priorizando los intereses locales por encima de la coordinación militar general
Cuando Güemes murió el 17 de junio de 1821, se produjo la inmediata disolución del Ejército Auxiliar del Perú. La guerra en ese territorio se prolongó y San Martín enfrentó mayores dificultades durante el período previo a la entrevista de Guayaquil
La experiencia mostró que la emancipación no dependía únicamente de derrotar a los ejércitos realistas. También exigía preservar la unidad entre los patriotas. La resistencia de Salta había sostenido la causa, pero las divisiones internas impidieron convertir ese esfuerzo en el respaldo continental que San Martín y Güemes habían proyectado