El perfume a limón, pino o flores suele asociarse con una casa limpia. Sin embargo, una nueva investigación advierte que esa sensación de frescura puede venir acompañada de un efecto invisible: la formación de partículas en el aire interior
El estudio analizó qué ocurre cuando se usan productos de limpieza aromáticos en espacios cerrados. Para eso, el equipo trabajó con una vivienda a escala y observó cómo los compuestos de las fragancias reaccionaban rápidamente en el ambiente
Partículas ultrafinas durante la limpieza
Los investigadores probaron tanto productos perfumados tradicionales como otros elaborados con aceites esenciales. En ambos casos, detectaron que los compuestos olorosos podían transformarse en nanopartículas
Esas partículas son tan pequeñas que pueden entrar en las vías respiratorias al ser inhaladas. Algunas incluso tendrían la capacidad de llegar muy profundamente a los pulmones y contribuir a la irritación o inflamación del sistema respiratorio
El efecto se observó con especial claridad durante tareas cotidianas como trapear, rociar mesadas o limpiar superficies. En el modelo de vivienda usado para el ensayo, esas acciones generaron miles de millones e incluso billones de partículas en pocos minutos
Un riesgo que puede pasar inadvertido
Las partículas liberadas fueron, sobre todo, ultrafinas, con diámetros de entre 1 y 30 nanómetros. Por su tamaño, pueden no ser detectadas por algunos monitores domésticos de calidad del aire
El investigador principal del trabajo señaló que limpiar no siempre significa dejar el aire libre de contaminantes, porque la propia tarea puede producir contaminación atmosférica invisible. También advirtió que la exposición ocurre incluso en una limpieza rutinaria
Ventilar sigue siendo clave
El equipo también evaluó el uso de lámparas germicidas UV-C para desinfectar el aire. Según sus resultados, estas pueden favorecer la formación de partículas al generar ozono, que reacciona con los compuestos presentes en los productos perfumados
Los aromas cítricos, de pino y florales pueden contener sustancias como pineno, limoneno, timol y linalool. Durante la limpieza, sus niveles en el aire pueden subir con rapidez y alcanzar concentraciones más altas que las habituales en exteriores
Ante eso, los investigadores recomiendan elegir productos con poca fragancia o sin perfume y aumentar la ventilación mientras se limpia, ya sea abriendo ventanas o usando extractores
La conclusión del estudio es directa: un espacio limpio no necesariamente tiene que oler fuerte. De hecho, el aire más seguro sería el que casi no se percibe