La logística cambió de lugar dentro de las empresas. Lo que antes se resolvía como una función operativa, limitada a despachar mercadería o coordinar fletes, hoy ocupa un rol central en la continuidad del negocio

Para Yenesis, ese giro se explica por la globalización, la velocidad de los cambios y la necesidad de integrar producción, ventas y distribución en un mismo flujo de trabajo

De la gestión manual a la planificación en tiempo real

En su recorrido profesional, señala que la cadena de suministro pasó de organizarse casi de manera manuscrita y con escasa previsión a apoyarse en procesos más ordenados y rápidos. La diferencia, dice, está en que ahora la planificación y la ejecución avanzan juntas

Esa transformación también se ve en el trabajo diario: coordinar la liberación de lotes, preparar pedidos y asegurar que cada entrega llegue en tiempo y forma exige una mirada completa del proceso, desde el origen hasta el cliente final

La tecnología como aliada del depósito y la distribución

Yenesis destaca el impacto de la digitalización y de la inteligencia artificial en el sector. Según explica, estas herramientas permiten consultar el estado del tránsito o del clima en tiempo real y ubicar con rapidez cada pallet dentro del depósito

Para ella, esa automatización alivió tareas que antes eran mucho más pesadas en la operatoria cotidiana y aceleró procesos que antes dependían casi por completo del trabajo manual

Un sector que ya no mira a largo plazo

La expectativa para los próximos años es de crecimiento sostenido. La logística dejó de pensarse como un servicio accesorio y pasó a ser una búsqueda permanente de eficiencia, con cada empresa intentando automatizar y mejorar sus circuitos de manera continua

Yenesis también remarca que buena parte del desafío es cultural: todavía hay personas que no conocen cómo funciona la cadena de suministro por dentro. Por eso insiste en la necesidad de mostrar el valor de la automatización en el área operativa, hasta que el cambio se vuelve parte de la rutina