Durante décadas, ingresar al edificio de Perón 1242 fue una experiencia reservada a muy pocos. Hoy, el Palacio Cangallo, sede central de la Masonería Argentina, recibe visitas guiadas regulares que permiten recorrer sus templos, salones y espacios históricos vinculados con la vida política, social y cultural del país

Pablo Lázaro, Gran Maestre de la institución, sostiene que la decisión responde a una política de apertura destinada a mostrar la Masonería tal como es: una organización con historia, actividades públicas, biblioteca, conferencias y una sede patrimonial abierta a la comunidad. También atribuye parte del misterio que la rodea a la antigüedad de sus símbolos, la reserva de sus rituales y la tendencia a imaginar conspiraciones donde hay discreción

Un edificio cargado de símbolos

La visita comienza en la fachada del Palacio Cangallo, donde el compás y la escuadra tallados sobre las puertas anticipan el lenguaje simbólico que atraviesa todo el recorrido. En el interior, aparecen el águila de dos cabezas, los materiales nobles, los salones ceremoniales y el Gran Templo, con un cielorraso curvo que remite a la bóveda celeste

El paseo, que dura unas dos horas, está guiado por el periodista e investigador Daniel Pena y el escritor Juan Bautista Tingueli. Incluye el hall principal, escaleras, oficinas, templos y espacios donde se conservan documentos originales y elementos de uso cotidiano de las logias

Construir personas, no monumentos

Lázaro explica que la palabra masón proviene del oficio de los antiguos constructores y que, con el tiempo, esa idea se transformó en una construcción simbólica: ya no se trata de levantar edificios de piedra, sino de formar mejores personas, ciudadanos y sociedades

Según describe, la escuadra representa la rectitud, el compás alude a la medida y a los límites, la piedra bruta simboliza la condición inicial del ser humano y la piedra pulida el proceso de perfeccionamiento. La luz se asocia al conocimiento, las columnas a la firmeza ética y el mandil al valor del trabajo constante

Cómo funciona la logia

La Masonería Argentina reúne a unos 14.000 miembros distribuidos en todo el país. Sus reuniones semanales combinan estudio, diálogo, escucha y búsqueda de consensos. Lázaro señala que el objetivo no es imponer verdades, sino fomentar una mirada más amplia y poner en valor la palabra frente al grito y la descalificación

La estructura simbólica interna se organiza en tres grados: Aprendiz, Compañero y Maestro Masón. Cada uno implica un nivel distinto de formación, reflexión y responsabilidad dentro de la logia

La institución se sostiene con aportes fijados por cada logia y no exige una afiliación religiosa ni partidaria para el ingreso. Sí requiere ser mayor de edad, libre, de buenas costumbres y mostrar interés intelectual y voluntad de perfeccionamiento. Lázaro remarca que ser masón no es una profesión, sino una escuela de formación ética, simbólica, filosófica y fraternal

Visitas al Palacio Cangallo

La sede está en Tte. Gral. Juan Domingo Perón 1242, en el barrio porteño de San Nicolás. Las visitas se realizan los martes y jueves, de 16 a 18, con reserva previa por correo electrónico. El ingreso tiene un bono contribución de $15.000

Además de la visita guiada, quienes quieran conocer más sobre la institución o solicitar una entrevista formal de ingreso pueden acceder a su sitio oficial