La salida empezaba varios días antes del sábado. Los relacionistas públicos recorrían las puertas de los colegios, repartían los “Free” y organizaban encuentros en distintos puntos de Buenos Aires y la zona norte del conurbano

Conseguir una entrada también era una forma de encontrarse con amigos, conocer chicos de otros colegios y anticipar lo que ocurriría más tarde en la pista. Entre 1996 y 2004, la matiné de Pachá reunió a una generación alrededor de la cumbia, la música latina, el pop y la electrónica

También de las fiestas de la espuma, las guerras de pelotas, las maratones de los fines de semana largos y los vínculos que se construían sábado tras sábado. Parte del equipo que organizaba aquellos anocheceres volverá ahora al mismo lugar

Pacha Matinee Reencuentro se realizará el sábado 8 de agosto de 19 hasta la medianoche, en Moscú, el espacio ubicado en la antigua sede de Pachá de Costanera Norte. La propuesta será exclusiva para mayores de 35 años y tendrá nuevamente a Alberto “Beto” Resnik en la cabina, acompañado por Maxi Berra y Diego “Tití” Caggiano

La repercusión del anuncio no estuvo vinculada solamente con las canciones o el regreso al edificio. Los mensajes recibidos comenzaron a recuperar historias de amistades, parejas y experiencias personales que habían nacido en la matiné

Otros asistentes recordaron que el baile les había permitido integrarse a nuevos grupos y atravesar situaciones difíciles durante la etapa escolar. Cómo nació el reencuentro de Pachá Matinée El primer paso surgió de un contacto laboral entre Caggiano y Resnik

El primero tiene una distribuidora y vinoteca; el segundo continuó vinculado con la música y la organización de fiestas, catas y eventos. Entre esas dos actividades apareció la posibilidad de crear una propuesta dirigida a un público adulto y recuperar la matiné

“Ahí surge la idea de Pachá Matinée, de hacer el reencuentro. Beto me manifestó que para ese target no había mucho”, explica Caggiano

El proyecto comenzó con más integrantes, aunque finalmente quedó en manos de los tres responsables actuales. “Nos resultó algo muy divertido y supernostálgico”, agrega

Antes de confirmar la fiesta, visitaron el edificio donde había funcionado Pachá. El recorrido terminó de demostrarles que el proyecto tenía que concretarse en ese espacio

“Fuimos y nos revolvió mucho. Hasta ahí no sabíamos si era algo que nos pasaba solo a nosotros por los ocho años intensos que vivimos ahí”, recuerda Caggiano

Berra ya había rechazado anteriormente una propuesta similar, pero esta vez aceptó. El grupo se reunió y decidió abrir una cuenta de Instagram para buscar a antiguos asistentes y medir la reacción

“Armemos un Instagram, busquemos algunos referentes de esa época de los chicos que venían a bailar y veamos qué pasa”, recuerda Berra sobre aquella primera reunión. Caggiano comenzó a sumar contactos y Berra buscó personas que reconocía de esos años

La respuesta creció cuando publicaron la fecha. “Había un intercambio, poníamos fotos y comentaban, pero la explosión fue cuando pusimos la fecha”, señala Caggiano

Según relata, el anuncio alcanzó 500.000 reproducciones, generó 2000 mensajes y fue compartido 400.000 veces. “Ahí nos dimos cuenta de que la fiesta iba a ser un éxito”

Qué cambió en la antigua pista de Pachá El edificio conserva la pista tradicional, aunque su fisonomía fue modificada. La cabina que antes estaba a la derecha de la entrada ahora quedó de frente, la terraza descubierta fue techada y calefaccionada y ya no están los cuatro grandes parlantes sobre los que también solía bailar el público

“Va a ser en la pista tradicional de Pachá”, confirma Resnik. El DJ advierte que esos parlantes serán una de las principales ausencias: “La gente se paraba a bailar en esos parlantes y eso ya no está más”

Berra destaca que el lugar incorporó “mucha tecnología, muchas pantallas y una iluminación muy buena”. Caggiano, por su parte, explica que la fiesta utilizará la estructura principal y la terraza, aunque esta última ya no permite la misma llegada visual hacia el río que tenía durante aquellos años

La convocatoria también modificó el armado inicial. Los organizadores habían calculado una asistencia de entre 800 y 900 personas y evaluaban colocar mesas sobre parte de la pista para concentrar al público

Tampoco pensaban habilitar el entrepiso. “Pensábamos poner muchas mesas en la pista para que parezca lleno y no íbamos a abrir el entrepiso

Ahora el entrepiso está todo vendido”, afirma Caggiano. En las antiguas maratones, recuerda, podían llegar a recibir unas 4000 personas utilizando todo el complejo, aunque el objetivo actual es construir una experiencia más contenida

Por qué el reencuentro tenía que ser en el mismo lugar Antes de cerrar el acuerdo con los responsables de Moscú, los organizadores evaluaron hacer la fiesta en otro espacio. Sin embargo, entendieron que buena parte del sentido del encuentro dependía de volver a la pista original

“Creíamos que el reencuentro tenía que ser ahí”, sostiene Caggiano. Las primeras conversaciones avanzaron lentamente porque los responsables actuales no conocían en profundidad al grupo ni la dimensión que había tenido aquella matiné

La propuesta inicial consistía en alquilar el salón y producir el evento de manera independiente. Mientras definían los números, los administradores del lugar volvieron a comunicarse con ellos

“Nos dijeron: ‘Juntémonos de vuelta, queremos hacer esto en sociedad con ustedes; confiamos en que les va a ir bien’”, recuerda Berra. A partir de ese encuentro, la fiesta comenzó a organizarse como una producción conjunta

Uno de los puntos que sorprendió a los nuevos responsables fue el horario. La intención era conservar la lógica de una matiné y evitar convertirla en una fiesta nocturna convencional

“Queríamos recrear la matiné en formato de 19 a 00”, explica Resnik. Esta vez habrá venta de bebidas alcohólicas

Qué música sonará en Pachá Matinée La música no se limitará a la electrónica. El repertorio de aquellos anocheceres era diverso y combinaba canciones latinas, pop, cumbia y algunos de los temas electrónicos más reconocidos de fines de los años noventa y comienzos de los 2000

Entre los clásicos mencionados por los organizadores aparecen “La Isla del Sol”, de El Símbolo; “Freed from Desire”, de Gala; “One More Time”, de Daft Punk; y “El gato volador”, de El Chombo, Cracker Jack y Jr. Crack

También sonaban artistas y grupos como Damas Gratis, Ráfaga, Sombras, Volcán y Ricky Martin. “La idea es que suene más o menos lo mismo, tal vez un poquito más actualizado”, anticipa Resnik

El DJ reconoce que algunas canciones funcionaban mejor en aquel contexto y podrían no tener actualmente la misma respuesta, pero confirma que la esencia se mantendrá. “También se ponía mucha cumbia”, agrega

La selección fue sometida a votación entre los seguidores del proyecto. Una encuesta preguntó si la fiesta debía tener exclusivamente canciones de aquellos años o incorporar bloques actuales

El resultado fue de 60% contra 40% a favor del repertorio original. Otra consulta dividió las preferencias entre electrónica, música latina y cumbia

“La cumbia. Después los latinos y la música electrónica quedó en un 20%”, detalla Berra

La expectativa de algunos asistentes que preguntaban qué DJ tocaría durante la noche también obligó al equipo a aclarar el concepto. La propuesta no será una fiesta electrónica tradicional ni tendrá un único género durante las cinco horas

“El concepto es: si formaste parte de esta generación, vení porque la vas a pasar bien. Pero el que espera, por ejemplo, toda la noche música electrónica, eso no va a pasar”, explica Berra

Cómo trabajaban los relacionistas públicos Berra, Caggiano y Resnik se conocieron antes de llegar a Pachá. Habían trabajado en La City y luego participaron de la apertura de Escape, otra discoteca de Costanera

Cuando la matiné de Pachá atravesó un momento de menor convocatoria, parte de ese grupo recibió la propuesta de hacerse cargo. Resnik no estuvo durante el primer año de esa etapa

Berra, Caggiano y el resto del equipo pidieron que se incorporara como DJ para la temporada siguiente. “Lo fueron a buscar como si fuera Messi y nos cumplieron el capricho”, recuerda Berra

El trabajo de los relacionistas públicos se desarrollaba durante toda la semana. Los recorridos se organizaban de acuerdo con los horarios de salida de los colegios y apuntaban principalmente a estudiantes de primero a tercer año, aunque también incluían a los cursos superiores

“Sabíamos que a las 12 o 12 salía tal colegio”, cuenta Caggiano. Los equipos llevaban tarjeteros y distribuían las entradas gratuitas

Además, organizaban reuniones por zonas en espacios como el Village Recoleta, Alto Palermo, Belgrano, La Horqueta y otros puntos de la zona norte. Los “Free” no eran únicamente una herramienta de promoción

Para los adolescentes, ir a buscarlos se convertía en una salida previa que permitía encontrarse con estudiantes de otros colegios. “Ir a buscar los ‘Free’ era un plan para nosotros también; nos juntábamos por el colegio e íbamos porque había chicas de otros colegios”, recuerda Caggiano

“Ibas a ver a la que te gustaba de otro colegio que sabías que iba a ir a buscar su entrada”. Las fiestas de la espuma, la nieve y el dólar Cada sábado tenía una temática distinta

El calendario podía incluir una guerra con pistolas de agua, una batalla de pelotas, elecciones de Miss y Mister o las recordadas fiestas de la espuma y de la nieve. La actividad se extendía durante todo el año

Durante los fines de semana largos se organizaban las llamadas “maratones”, mientras que en verano el equipo trasladaba parte de las propuestas a Pinamar y Punta del Este. Ese contacto permanente permitió que algunos personajes se convirtieran en referentes de la comunidad

Uno de ellos era Martín Campañoli, conocido como el “Zombie”. Cuando comenzaron a organizar el reencuentro, no lograban localizarlo y lanzaron una campaña en las redes

“¿Qué onda con el Zombie? Ayúdenos a buscarlo, queremos que esté en la fiesta del reencuentro”, publicaron

Los seguidores comenzaron a enviar información hasta que una mujer compartió una fotografía reciente tomada en San Clemente. La carga emocional detrás del regreso La repercusión no estuvo vinculada solamente con las canciones o el edificio

Los mensajes recibidos comenzaron a recuperar historias de amistades, parejas y experiencias personales que habían nacido en la matiné. “Hay gente que nos ha escrito diciendo que se pusieron de novios en la matiné, hoy están casados con hijos y van a la fiesta”, cuenta Berra

Otros asistentes recordaron que el baile les había permitido integrarse a nuevos grupos y atravesar situaciones difíciles durante la etapa escolar. “O gente a la que en el colegio le hacían bullying y, a partir del momento en que empezaban a ir a bailar y al ver cómo se desenvolvían en las pistas de Pachá, se pudieron incorporar al grupo con amigos”, relata

Para Berra, esa dimensión explica buena parte de la respuesta. “Entonces hay una carga emotiva de parte de la gente muy fuerte y van a buscar eso; un reencuentro con gente que por ahí hace mucho que no ven”

La fiesta buscará condensar esa memoria en cinco horas: volver al miítico boliche, encontrar caras conocidas, escuchar las canciones de aquellos sábados y regresar por un rato a una experiencia que había quedado asociada con la adolescencia