NUEVA YORK.- Kira Wynn decidió buscar respuestas después de la muerte de su madre por cáncer de ovario. El diagnóstico llegó tarde, cuando el cuadro ya estaba avanzado, y 10 meses después su madre murió. Las pruebas genéticas no mostraron una mutación que permitiera saber si ella también estaba en riesgo

En una consulta con la oncóloga ginecológica Rebecca Stone, en Johns Hopkins Medicine, Wynn recibió una explicación que cambia la forma de entender esta enfermedad: el nombre “cáncer de ovario” es, en gran medida, engañoso. La mayoría de los tumores mortales no empieza en los ovarios, sino en las trompas de Falopio

Una prevención simple, pero todavía poco difundida

La extirpación de las trompas de Falopio durante otra cirugía abdominal puede reducir el riesgo de cáncer de ovario en casi 80%. Es un procedimiento breve que puede sumarse a operaciones como una histerectomía, una ligadura de trompas, una cirugía de vesícula o una reparación de hernia

Aun así, muchas pacientes nunca reciben esa opción. La razón, según especialistas, es que el cambio de paradigma todavía no llegó de forma amplia ni al público ni a buena parte del cuerpo médico, pese a que varias sociedades profesionales ya impulsan que se ofrezca la práctica

Por qué falló el diagnóstico temprano

El cáncer de ovario sigue siendo difícil de detectar a tiempo. No existe un método de cribado eficaz y los estudios con ecografía, análisis de sangre e imágenes avanzadas no lograron mover las tasas de mortalidad. Cada año, unas 20.000 mujeres reciben ese diagnóstico y la mayoría no tiene factores de riesgo conocidos

Cuando aparecen síntomas como hinchazón o dolor abdominal, muchas veces la enfermedad ya se diseminó. En esos casos, la cirugía y la quimioterapia suelen llegar tarde para curarla

La clave está en el origen microscópico del tumor: pequeñas células cancerosas se desprenden del extremo de la trompa de Falopio más cercano al ovario, siembran el abdomen y crecen allí hasta volverse letales. Esa hipótesis se consolidó tras años de investigación y terminó explicando por qué los estudios de detección precoz fallaban con tanta frecuencia

Del hallazgo científico al consultorio

La idea empezó a tomar forma hace más de dos décadas, cuando investigadores que estudiaban ovarios extraídos de manera preventiva en mujeres con mutaciones de alto riesgo encontraron lesiones tempranas en las trompas y no en los ovarios. Desde entonces, nuevos trabajos confirmaron que ese patrón también aparece en mujeres con riesgo promedio

La discusión ya no gira solo en torno a la evidencia, sino a cómo implementarla. Extirpar las trompas afecta la fertilidad, por lo que los médicos deben explicar con cuidado el alcance del procedimiento y evitar cualquier presión sobre las pacientes, en un contexto histórico marcado por esterilizaciones forzadas a personas discapacitadas, negras y pobres

Casos que muestran lo que está en juego

Un estudio en marcha en centros como Memorial Sloan Kettering, MD Anderson y Johns Hopkins ofrece a mujeres programadas para cirugías abdominales un video explicativo y la posibilidad de pedir la extracción de las trompas durante la misma intervención

Rolester Garner, de 79 años, aceptó el procedimiento durante una reparación de hernia después de conocer el nuevo enfoque. Kristin Buser, de 42, en cambio, ya había pasado por una cesárea y una ligadura de trompas sin que le retiraran las trompas; más tarde desarrolló un cáncer de ovario avanzado que, según los patólogos, había comenzado en la trompa izquierda

Para las especialistas que impulsan el cambio, la conclusión es clara: muchas mujeres tuvieron una oportunidad perdida. Y si más pacientes conocen esta opción a tiempo, miles de casos podrían evitarse