La NASA se prepara para poner en órbita este domingo su nuevo telescopio espacial insignia, una misión pensada para extender durante años el mapa del universo y explorar algunos de sus enigmas más profundos

El Roman, un observatorio de más de 12 metros de altura, despegará desde Florida a las 07.26 locales (11.26 GMT) a bordo de un cohete Falcon Heavy. Su desarrollo llevó más de una década y superó los 4.000 millones de dólares

Un observatorio para ver más lejos

El telescopio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, pionera de la astronomía estadounidense y figura clave en la historia de la agencia espacial. Su papel será complementario al de otros grandes instrumentos, con una visión de campo mucho más amplia que la del Hubble y también superior a la del James Webb

Desde un punto de observación situado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, al que tardará cerca de 100 días en llegar, Roman estudiará grandes franjas del cielo en infrarrojo para observar objetos muy antiguos y reconstruir etapas remotas del universo

Exoplanetas, supernovas y un nuevo atlas cósmico

Entre sus objetivos están el hallazgo de miles de exoplanetas y el registro de decenas de miles de supernovas. La expectativa es reunir el mayor catálogo de objetos astronómicos elaborado hasta ahora y mejorar la comprensión sobre cuán comunes pueden ser sistemas como el nuestro

Los responsables del proyecto también esperan que el telescopio aporte pistas sobre la evolución temprana del universo y sobre la validez de los modelos actuales que intentan describirla

La gran incógnita de la materia oscura

Roman buscará además arrojar luz sobre dos fuerzas esenciales y todavía mal entendidas: la materia oscura y la energía oscura. Juntas representarían cerca del 95% del universo, aunque sus orígenes siguen sin conocerse

La materia oscura se considera una especie de soporte gravitacional invisible, mientras que la energía oscura se asocia con la expansión acelerada del cosmos. Con su capacidad para detectar luz emitida hace miles de millones de años, el telescopio ofrecerá una ventana al pasado lejano

Datos abiertos y hallazgos inesperados

Las observaciones de Roman se sumarán a las de otros instrumentos como el Observatorio Rubin, en Chile, y la sonda Euclid de la Agencia Espacial Europea

El proyecto generará alrededor de 1,3 terabytes de datos por día, un volumen que será accesible para científicos y público. Los responsables advierten que el caudal de información será inmenso, pero confían en que las sorpresas más valiosas llegarán precisamente de lo que todavía no se puede anticipar