La caída de la natalidad no solo puede leerse en la cantidad de nacimientos. También abre otra pregunta: cuántas personas pudieron tener los hijos que realmente deseaban
Una encuesta nacional sobre intenciones reproductivas, realizada en la Argentina entre enero y febrero de 2026, releva esa distancia. Entre las personas de 18 a 45 años, el 57% todavía no alcanzó la cantidad de hijos e hijas que le gustaría tener si no existieran limitaciones
El deseo persiste, pero no siempre se concreta
El estudio muestra que el deseo de maternar o paternar sigue presente en una porción amplia de la población. No se trata solo de decidir tener menos hijos, sino de no encontrar las condiciones para concretar ese proyecto
La brecha es más alta entre los más jóvenes: entre los 18 y los 24 años, 7 de cada 10 todavía no llegó a su ideal de fecundidad. Pero la diferencia no desaparece después: también sigue siendo relevante entre quienes tienen de 25 a 34 años y entre los 35 a 45
En ese último grupo, el 47% de los varones dijo que aún no había tenido todos los hijos que le hubiera gustado
Al mismo tiempo, el 32% de las personas encuestadas ya alcanzó su ideal de hijos, mientras que el 11% tuvo más de los que había proyectado
Varones y mujeres: expectativas distintas
El relevamiento pone el foco también en las intenciones de los varones, un aspecto menos explorado en este tipo de estudios
Entre los jóvenes, las mujeres muestran mayor distancia respecto del mandato tradicional de la maternidad y validan con más fuerza la posibilidad de no tener hijos como un proyecto de vida legítimo. En cambio, entre los varones aparece más indefinición frente a la paternidad
La diferencia por género también se observa en los motivos para tener hijos. En los varones, la paternidad conserva con más peso una dimensión de validación social, legado e identidad. Entre las mujeres, esas razones pesan menos
Por qué se desea tener hijos
Las respuestas muestran que hoy la maternidad y la paternidad se apoyan sobre todo en razones afectivas y de desarrollo personal
El 79% destacó la satisfacción de acompañar el crecimiento y aprendizaje de un hijo, y el 77% valoró la alegría que eso genera. Luego aparecen sentirse adultos y responsables, fortalecer el vínculo de pareja, y que los hijos tengan hermanos
También surgieron otros motivos: contar con alguien que acompañe en la vejez, preferir un hijo de un sexo determinado, preservar el apellido o el patrimonio, y el estatus asociado a tener hijos
En cambio, motivos como confirmar la fertilidad, contribuir al país o cumplir expectativas sociales quedaron entre los menos importantes, aunque siguen teniendo peso para una parte de la población
Las trabas pesan más que la falta de deseo
El principal límite para no tener hijos no aparece como una ausencia de deseo, sino como la falta de condiciones materiales para llevar adelante ese proyecto
Las preocupaciones económicas lideran el cuadro: el 79% teme no poder ofrecer bienestar económico, el 78% no poder garantizar una vivienda digna y el 56% considera que criar a un hijo es demasiado caro
Las dificultades vinculadas con el cuidado también son muy fuertes. El 74% teme no poder ocuparse como quisiera por falta de tiempo u otras obligaciones, y el 65% dice que criar requiere demasiado tiempo y energía
La salud mental y emocional también pesa: el 73% afirma no contar con la estabilidad necesaria para criar, y el 60% menciona temores asociados al embarazo o al parto
Entre quienes tuvieron menos hijos de los que hubieran querido, las limitaciones financieras, la inseguridad laboral, la vivienda y la falta de opciones de cuidado aparecen como condicionantes centrales
La desigualdad en el cuidado
El informe también advierte que la organización cotidiana de los hogares sigue cargando de manera desigual sobre las mujeres las tareas domésticas y de cuidado
Esa distribución impacta en su bienestar, en su desarrollo profesional y también en la decisión de tener hijos, postergar ese proyecto o limitar la cantidad deseada
Una idea de vida plena
Cuando se preguntó qué hace falta para una vida plena, las respuestas combinaron salud, seguridad económica, vivienda, trabajo, vínculos afectivos y autonomía
La mayoría mencionó tener salud, estabilidad económica, casa propia, trabajo o carrera y vivir con la gente que ama. También aparecieron el tiempo libre, un mundo sustentable, estudiar, ser respetado y tener mucho dinero
Tener hijos fue importante para el 65% de las personas consultadas. Pero el peso de ese valor cambia según el género: para ellas, tener hijos aparece por encima de una vida sexual plena; para ellos, ocurre lo inverso
La encuesta deja una conclusión central: la baja natalidad no se explica solo por preferencias individuales. También refleja la distancia entre los proyectos reproductivos y las condiciones reales para hacerlos posibles