Frente a las costas de California, avistar delfines y ballenas se volvió menos frecuente. La explicación está en el mar: la superficie oceánica se mantiene entre 3 y 4 grados Celsius por encima de lo habitual y la ola de calor marina ya lleva casi seis meses

Ese recalentamiento empuja a las anchoas y sardinas hacia aguas más frías, más profundas o más al norte. Los mamíferos marinos las siguen, por lo que los encuentros con estas especies son cada vez menos comunes para quienes recorren la zona en barco

Un ecosistema bajo presión

La preocupación crece porque este episodio coincide con el regreso de El Niño, un fenómeno que calienta las aguas del Pacífico ecuatorial y altera el clima. Los especialistas advierten que podría estar entre los más intensos registrados

El antecedente más cercano remite a la ola de calor marina de 2015-2016, cuando miles de aves murieron por la falta de alimento en la superficie y también aparecieron lobos marinos y ballenas desnutridas varadas en la playa

En los últimos meses se hallaron decenas de pelícanos y cormoranes muertos cerca de San Diego. También se teme por los leones marinos de California, que pueden abandonar a sus crías en busca de comida y verse afectados por algas tóxicas con ácido domoico

Más animales cerca de la costa

La bahía de Monterrey registró otro síntoma de alarma: dos ballenas jorobadas fueron encontradas muertas a comienzos de junio. Es un escenario que no se veía desde la ola de calor marina de 2014-2015

El aumento de temperatura también acerca a los tiburones a la orilla. Los ejemplares jóvenes prefieren aguas más cálidas y por eso se los observa con más frecuencia cerca de la costa

En las últimas semanas hubo alertas en Malibú por un tiburón blanco visto muy cerca de niños y, durante la primavera, se prohibió en tres ocasiones entrar al agua en Huntington Beach por la presencia de ejemplares considerados agresivos

California registra olas de calor marinas todos los años desde 2019. Los científicos advierten que, si estos episodios se repiten, el ecosistema puede perder capacidad de sostener a muchas de las especies de las que depende también la alimentación humana