NUEVA YORK.- El Consejo de Seguridad de la ONU celebró este viernes una nueva votación exploratoria para medir el respaldo a los aspirantes a suceder a António Guterres como secretario general del organismo

Se trató de la segunda ronda indicativa entre ocho candidatos, cinco mujeres y tres hombres, en una competencia en la que América Latina reúne buena parte de las postulaciones

Una pulseada todavía abierta

Los 15 miembros del Consejo se reunieron a puertas cerradas y asignaron a cada nombre una de tres opciones: apoyo, rechazo o sin opinión

La presidencia rotativa del órgano informó que los resultados serían comunicados a los países que nominaron a cada aspirante y evitó anticipar cuándo habrá una nueva votación

Tras el encuentro, uno de los representantes sostuvo que todavía es temprano para hablar de consenso, mientras persiste la posibilidad de que el proceso se extienda durante semanas o meses

Ventaja regional y presión por una mujer

La tradición de rotación geográfica entre regiones le da a América Latina una posición favorable en esta etapa, aunque esa regla no siempre se ha respetado

A eso se suma la expectativa de que, por primera vez en la historia de Naciones Unidas, una mujer llegue a la Secretaría General

Entre los nombres con mayor visibilidad aparece la diplomática guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, que habría quedado al frente de esta segunda votación informal

También siguen en carrera la costarricense Rebeca Grynspan, el argentino Rafael Grossi, la chilena Michelle Bachelet, la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, el ugandés Olara Otunnu, el senegalés Macky Sall y la ecuatoriana Ivonne A-Baki

Un organismo bajo presión

La elección se desarrolla en un momento delicado para la ONU, marcada por el debilitamiento del multilateralismo, las tensiones dentro del Consejo de Seguridad y problemas financieros crecientes

Las disputas entre las grandes potencias y los recortes presupuestarios agregan incertidumbre a un proceso en el que, para avanzar, un candidato necesita al menos nueve votos y ningún veto de los miembros permanentes

Una vez superada esa instancia, el nombre elegido pasa a la Asamblea General, que en la práctica suele ratificar la recomendación del Consejo