La suerte suele entenderse como un hecho inesperado y fuera del control personal. Sin embargo, la psiquiatra Marian Rojas Estapé planteó que también puede relacionarse con la preparación y la capacidad de reconocer oportunidades

Según explicó a partir de su experiencia clínica, algunas personas parecen atravesar circunstancias favorables mientras otras enfrentan dificultades constantes. Esa observación la llevó a interesarse por la relación entre la suerte, la conducta y el desarrollo personal

Prepararse para reconocer oportunidades

Rojas Estapé sostuvo que alcanzar determinados objetivos requiere una participación activa. Estudiar, adquirir conocimientos y visualizar lo que se busca permitiría identificar con mayor claridad las oportunidades cuando aparecen

En ese marco, retomó una frase atribuida a Séneca: la suerte surge cuando coinciden la preparación y la oportunidad. Para la especialista, esta idea resume una concepción activa del crecimiento individual

El efecto del diálogo interno

La psiquiatra también destacó la influencia de la manera en que cada persona se habla a sí misma. Ese diálogo interno acompaña las decisiones cotidianas y puede anticipar resultados negativos antes de que sucedan

De acuerdo con su explicación, los pensamientos pesimistas no solo pueden modificar el estado de ánimo, sino también repercutir en la salud física y psicológica. La actitud previa ante una situación, afirmó, puede influir en la forma de atravesarla

Rojas Estapé señaló además que la mente y el cuerpo pueden reaccionar de manera similar ante una amenaza real y ante una imaginada. Por eso, anticipar de forma constante acontecimientos negativos puede generar preocupación, miedo o inseguridad aunque esos escenarios nunca lleguen a concretarse

La especialista afirmó que la imaginación suele presentar situaciones desfavorables que finalmente no ocurren en la mayoría de los casos. Frente a esa tendencia, propuso observar y modificar las palabras con las que cada persona describe sus posibilidades y su futuro