Hace 16 años, Cecilia Durán Gafo sintió que tenía que actuar. En Bahía Inútil, en Tierra del Fuego chilena, los pingüinos rey volvían a tierra, pero quedaban expuestos al acoso humano y a depredadores. Ella decidió dejar atrás su trabajo y concentrar su vida en protegerlos
Lo que empezó como una defensa improvisada terminó en la Reserva Natural Pingüino Rey, una iniciativa privada que hoy resguarda la única colonia de esta especie en Chile y la más cercana al continente. El proyecto también protege flora, fauna y seis sitios arqueológicos del sector
De educadora a guardiana
Durán Gafo nació en Puerto Natales y trabajó durante años como educadora de párvulos, entre jardines infantiles y la universidad. Tras mudarse a la estancia familiar junto a Bahía Inútil, comenzó a ver pingüinos rey nidificando cerca de su casa. Poco después, aparecieron los primeros episodios de captura y comercio ilegal
Años más tarde, cuando las aves regresaron con fuerza, la amenaza cambió de forma: visitantes que las perseguían, las tocaban o las sometían a maltratos. De una población de 90 ejemplares quedaron apenas ocho. Entonces decidió instalarse en la playa, pasar horas vigilando y limpiar la basura que arrastraba la bahía
Con el tiempo cercó unas 30 hectáreas para crear un área protegida y organizó visitas a distancia segura. También impulsó tareas de educación para que el contacto con las aves no dañara su comportamiento
Una reserva contra dos amenazas
La presión humana no fue el único problema. Zorros grises y visones americanos también atacaban huevos y polluelos. Para reducir ese impacto, el equipo organizó patrullajes nocturnos, usó perros para marcar territorio y más tarde incorporó dispositivos de luz para ahuyentar depredadores
La reserva cuenta hoy con unas 10 personas, entre biólogos, veterinarios y especialistas en ecoturismo. Funciona entre octubre y mayo y se financia en gran parte con las entradas de unos 15.000 visitantes por temporada
Durán Gafo también quiso que el lugar fuera un espacio de investigación. Allí trabajan especialistas de distintos países y estudiantes que desarrollan tesis y prácticas. Los estudios incluyen genética, movimientos de la colonia, hematología y estrés en pingüinos rey
Un ecosistema que se recuperó
Los resultados son visibles. De ocho pingüinos, la colonia pasó a mostrar cerca de 140 adultos, además de polluelos. Para la familia de Durán Gafo, el valor de la reserva no se limita a una sola especie: el pingüino rey funciona como especie paraguas y ayuda a sostener un ecosistema más amplio
La propia Durán Gafo insiste en que la clave está en el respeto. Pide observar en silencio, no acercarse, no intentar tocar a los animales y llevarse toda la basura. También reclama mayor cuidado con la Patagonia y con Tierra del Fuego, donde aún persisten conductas que dañan el ambiente
La nueva amenaza
Ahora la reserva enfrenta una preocupación distinta. En una zona cercana se tramita una concesión marítima para instalar un parque eólico marino sobre cerca de 396 kilómetros cuadrados de fondo marino en Bahía Inútil, con fines de generación eléctrica y producción de hidrógeno verde
Desde la reserva advierten que el proyecto podría afectar de forma grave a la colonia y al ecoturismo local. El trámite sigue en evaluación y contempla un análisis de fondo, incluido su posible impacto ambiental
Una misión para el futuro
A los 72 años, Durán Gafo sigue recorriendo la reserva y observando a los pingüinos con la misma atención de siempre. Dice que este trabajo le cambió la vida por completo y que seguirá mientras tenga salud
Su apuesta, resume, no es solo por los animales de hoy. Es por las generaciones que vienen y por un lugar que, espera, siga siendo seguro para los pingüinos rey