La Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo sin cambios su tasa de interés de referencia por quinta reunión consecutiva. La decisión volvió a mostrar las diferencias dentro del organismo, en un contexto marcado por una inflación que sigue por encima del objetivo del 2%

El Comité Federal de Mercado Abierto votó 9 a 3 para sostener el rango en 3,50% a 3,75%. Lorie Logan, Beth Hammack y Neel Kashkari se pronunciaron por un aumento de un cuarto de punto porcentual, algo poco habitual en una misma votación

Señales de tensión interna

Los tres ya habían discrepado en la reunión de abril, entonces para rechazar la expectativa implícita de tasas más bajas. En las últimas semanas, también Christopher Waller y Lisa Cook expresaron preocupación por la evolución de los precios

El comunicado posterior a la reunión repitió casi el mismo diagnóstico que en junio: la actividad económica sigue expandiéndose a un ritmo sólido y la inflación continúa alta frente a la meta oficial

Inflación y conflicto

La presión sobre los precios se intensificó desde marzo, cuando el conflicto armado liderado por Estados Unidos contra Irán empujó al alza la energía y los fertilizantes. El Brent llegó a superar brevemente los USD 100 por barril la semana pasada y luego se ubicó cerca de USD 90

La inflación al consumidor bajó a 3,5% interanual en junio, mientras que el índice preferido por la Fed marcó 3,4% en el acumulado hasta mayo. La moderación mensual respondió en parte a una baja temporal en la gasolina y a una desaceleración en algunos precios de producción

La escalada bélica también tensó el mercado petrolero. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, Irán cerró el estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo y gas natural del mundo, y los precios del crudo quedaron más volátiles desde entonces. Hoy el barril promedia entre USD 10 y USD 15 más que hace un año

Presión política y expectativas

Kevin Warsh, designado por Donald Trump para la presidencia del organismo, dijo que no tiene “ninguna tolerancia” con una inflación persistente, aunque no precisó si impulsará subas de tasas. Trump volvió a reclamar recortes esta semana. Warsh sostuvo que las decisiones monetarias deben quedar al margen de la política

A la vez, los aranceles a importaciones y la expansión de centros de datos para inteligencia artificial suman presión sobre los costos de chips, equipos tecnológicos y electricidad. La inflación subyacente bajó en junio, en parte por el menor ritmo de aumento de los alquileres

La mayoría del mercado esperaba que la Fed dejara todo sin cambios. Aun así, aumentaron las apuestas por una suba en septiembre: ahora llegan al 76%, frente al 59% de hace un mes

Antes de tomar nuevas decisiones, los funcionarios esperan dos datos clave que publicará el Departamento de Comercio: la primera estimación del crecimiento del segundo trimestre y el índice PCE de junio