Viajar en avión suele concentrar tensión en tres momentos: el despegue, el aterrizaje y las turbulencias. Aunque forman parte de la operación habitual de la aviación comercial, un relevamiento reciente puso el foco en las rutas donde esas sacudidas se sienten con más fuerza
De acuerdo con ese análisis, que contempló más de 10.000 vuelos y 550 aeropuertos del mundo, el tramo más turbulento del planeta es el que une Santiago de Chile con Mendoza. Se trata de un vuelo corto, de 196 kilómetros, con una duración promedio de 60 minutos
Una combinación de factores en la cordillera
El recorrido obtuvo un índice de turbulencia de 22,9 sobre 100, el más alto del estudio. La explicación está en la suma de vientos intensos, cambios de temperatura, variaciones de presión y la cercanía inmediata de la cordillera de los Andes
La presencia de la montaña favorece corrientes de aire irregulares y movimientos verticales que se perciben con claridad dentro de la cabina. También influye el contraste entre masas de aire frío y caliente, que aumenta la inestabilidad en la zona
Pese a la incomodidad que puede generar en los pasajeros, las turbulencias no implican un riesgo para la seguridad del vuelo. Las aeronaves y las tripulaciones están preparadas para operar en estas condiciones