El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí, advirtió que la democracia se debilita cuando la ciencia pierde peso en la toma de decisiones públicas. Sostuvo que, si las políticas se construyen sin conocimiento validado, la desinformación y los intereses ajenos a la evidencia terminan marcando el rumbo de la vida pública

Durante un conversatorio sobre el libro La brecha entre saber y hacer: democracias más fuertes con políticas más efectivas, Lomelí planteó que esa distancia entre conocimiento y decisión abre la puerta a salidas autoritarias que se presentan como respuestas simples frente a problemas complejos. También afirmó que una democracia que promete y no cumple termina por perder legitimidad

La ciencia como condición del debate público

El rector señaló que el desafío no consiste solo en producir más ciencia, sino en crear condiciones institucionales y culturales para que el conocimiento circule como un insumo real en la discusión pública. Añadió que la democracia debe demostrar que puede decidir con base en procesos deliberativos e inclusivos

Subrayó que nunca se había generado tanta información científica ni tantos datos y modelos predictivos, pero al mismo tiempo la desinformación y la manipulación selectiva han alcanzado niveles inéditos. En ese contexto, dijo, la autoridad de la ciencia es cuestionada justo cuando más necesaria resulta

En el diálogo participaron Joan Subirats, autor del libro, y Julia Carabias, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM e integrante de El Colegio Nacional. Ambos coincidieron en que la producción científica no se traduce por sí sola en mejores decisiones públicas ni resuelve de manera automática los problemas estructurales

Subirats advirtió que la dificultad para conectar ciencia y política alimenta la preocupación sobre el futuro de la democracia. Carabias, por su parte, sostuvo que la ciencia es indispensable para el bien común y que, frente a la desinformación y la falta de ética, se requieren políticas públicas capaces de responder a la crisis económica, social y ambiental

El trasfondo ambiental del debate

El intercambio también se dio en un contexto marcado por conflictos socioambientales. De acuerdo con el Atlas de Justicia Ambiental, en México se han registrado 227 luchas ambientales en la última década, vinculadas con megaproyectos, actividades extractivas y expansión inmobiliaria sobre territorios y ecosistemas

Entre esos casos figuran movilizaciones que han frenado proyectos turísticos en Mahahual, Quintana Roo, y han enfrentado la construcción de plantas industriales en Sinaloa y Sonora

A ello se suma la controversia por la posible apertura al fracking. La presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado que la técnica podría aplicarse con una nueva tecnología para volverla sustentable, postura rechazada por más de 80 organizaciones civiles, entre ellas Greenpeace México y la Alianza Mexicana contra el Fracking

Las organizaciones sostienen que no existe un fracking sustentable y alertan sobre sus efectos ambientales, riesgos para la salud pública y la profundización del modelo de combustibles fósiles

El primer informe oficial sobre la viabilidad de esta técnica en México concluyó que 75% del gas natural que consume el país es importado, sobre todo desde yacimientos no convencionales en Estados Unidos. El comité científico que elaboró el documento, con especialistas de la UNAM, el IPN y la UAM, recomendó limitar cualquier exploración a las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro Picachos, y excluir Tampico-Misantla por su alta densidad poblacional y presencia indígena

El informe también estableció condiciones estrictas: uso exclusivo de agua salada, consulta previa a las comunidades, monitoreo ambiental independiente, transparencia total, pruebas piloto y estudios adicionales antes de cualquier explotación a gran escala. Además, prohibió el uso de agua dulce y exigió reciclar 75% del líquido utilizado

Para los especialistas y organizaciones participantes, las universidades deben asumir un papel más activo en la construcción de un modelo de desarrollo distinto, capaz de unir pensamiento crítico, evidencia científica y decisiones públicas con sentido social