En la aldea de Qusra, en Cisjordania ocupada, familias palestinas llevan días refugiadas en sus casas por temor a los colonos israelíes. La presencia de esos grupos en la zona, a poco más de una hora en auto de Tel Aviv, sigue siendo difícil de contener para las autoridades israelíes
El episodio reabrió el debate sobre una realidad más amplia: la expansión de los asentamientos y el peso político de un movimiento que, con respaldo de distintos gobiernos israelíes, busca consolidar el control sobre el territorio y bloquear la creación de un Estado palestino
Un mapa de asentamientos cada vez más consolidado
Israel tomó el control de Cisjordania, Gaza y Jerusalén oriental en la guerra de 1967. Desde entonces levantó cerca de 150 asentamientos en Cisjordania, donde viven más de 500.000 colonos judíos
Muchos de esos núcleos ya funcionan como suburbios completos, con edificios residenciales, centros comerciales, parques y zonas industriales. A eso se suman cientos de puestos avanzados levantados sin autorización formal, pero con protección de fuerzas israelíes y acceso frecuente a servicios públicos
El gobierno de Benjamin Netanyahu, uno de los más nacionalistas y religiosos de la historia de Israel, ha impulsado además la creación de más de 100 nuevos asentamientos. Mientras el ejército se desplegaba en Qusra, miembros del gabinete celebraban la reconstrucción de un asentamiento desmantelado en 2005 durante la retirada de Gaza
Dos sistemas legales en un mismo territorio
Unos 3 millones de palestinos viven en Cisjordania bajo ocupación militar israelí, con autonomía limitada de la Autoridad Palestina en los principales centros poblados. El ejército israelí opera en toda la zona y puede detener sin cargos durante meses o años a palestinos sospechados de militancia mediante detención administrativa
Los colonos, en cambio, son ciudadanos israelíes y suelen quedar bajo la jurisdicción de la policía y de tribunales civiles. Esa diferencia alimenta críticas de organizaciones de derechos humanos, que sostienen que el esquema termina consolidando sistemas legales separados para judíos y palestinos
El ministro de Defensa, Israel Katz, anunció que la aplicación de la ley sobre colonos pasará por completo a la policía. También afirmó que el papel del ejército es combatir el terrorismo palestino y proteger fronteras y asentamientos, no perseguir a los “chicos de las colinas”
Respuestas débiles y pocas condenas efectivas
La policía israelí depende del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, un colono de línea dura que fue condenado en ocho ocasiones por distintos delitos, entre ellos apoyo a una organización terrorista. Antes de entrar en política, trabajó como abogado de extremistas judíos
El ejército israelí calificó de ilegales, reprochables e inaceptables las acciones de los colonos en Qusra. Aseguró que demolió dos puestos avanzados en la zona y que detuvo a un israelí. Sin embargo, grupos de derechos humanos afirman que las fuerzas de seguridad suelen mirar hacia otro lado ante la violencia de colonos y que, cuando intervienen, muchas veces priorizan su protección
Yesh Din, una organización israelí de derechos humanos, sostiene que alrededor del 94% de las investigaciones por violencia de colonos iniciadas desde 2005 terminaron sin acusación formal, y que solo el 3% concluyó con condenas totales o parciales
Presión internacional con impacto limitado
La violencia de colonos aumentó después del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, que desató la guerra en Gaza. Al año siguiente, Washington aplicó sanciones contra colonos y organizaciones israelíes señaladas por agresiones. Otros países occidentales también sancionaron a Ben Gvir y al ministro Bezalel Smotrich por incitar violencia extremista contra palestinos
Pero el efecto fue escaso. La comunidad de colonos se cerró en torno a los sancionados, y la llegada de Donald Trump a un nuevo mandato cambió el clima político: su gobierno levantó esas medidas y nombró embajador a Mike Huckabee, un firme defensor de los asentamientos
Netanyahu depende del apoyo de Ben Gvir, Smotrich y otros aliados del mundo de los asentamientos para sostenerse políticamente. También necesita conservar la relación con la Casa Blanca. Aunque sus rivales critican el desorden creciente en Cisjordania, buena parte de la dirigencia israelí respalda la expansión de los asentamientos y rechaza la creación de un Estado palestino
El exgeneral Gadi Eisenkot cuestionó la gestión oficial de los hechos en Qusra y habló de anarquía y violaciones violentas de la ley por parte de una minoría extremista. Aun así, también dijo que respalda asentamientos que encajen con los intereses de Israel
Naftali Bennett, otro rival de Netanyahu y defensor del proyecto de colonización, condenó la violencia como terrorismo de una minoría, pero defendió la permanencia y expansión de los asentamientos