La red de cámaras automáticas Flock, capaz de registrar patentes y otros datos de los vehículos que pasan, se convirtió en un nuevo eje de la campaña electoral en Estados Unidos. Candidatos demócratas y republicanos las usan cada vez más como símbolo del choque entre seguridad pública, privacidad y poder tecnológico

El sistema, vendido por Flock Safety, opera en miles de comunidades del país y permite a las fuerzas de seguridad buscar y compartir información recolectada por las cámaras. Mientras la policía sostiene que es una herramienta valiosa para combatir delitos, los críticos denuncian vigilancia masiva sin orden judicial

Un debate que ya impacta en varias elecciones

En la carrera por la gobernación de Wisconsin, los aspirantes proponen limitar el uso de estas cámaras. En Pensilvania, los candidatos dicen apoyar una prohibición. En Michigan, un candidato al Congreso las calificó como algo “antiestadounidense”. En Florida, una aspirante al Senado vende merchandising en contra del sistema

La discusión también alcanzó Texas, Rhode Island y otros estados, donde los candidatos plantean desde frenar la financiación hasta imponer más transparencia, límites de retención de datos y reglas más estrictas para evitar abusos

Privacidad, litigios y sospechas de abuso

La reacción adversa creció durante este año a medida que aumentó la exposición pública sobre el alcance de la red, avanzaron litigios sobre su constitucionalidad y aparecieron denuncias de uso indebido por parte de oficiales para seguir vínculos personales

Entre las voces críticas, varios dirigentes electorales dicen que el problema no es solo tecnológico, sino político: ven en estas cámaras una extensión del debate más amplio sobre inteligencia artificial, centros de datos y la expansión del poder de las grandes empresas tecnológicas

La defensa oficial: prevención del delito y controles

Desde la empresa, la defensa es clara: sostiene que su tecnología ayudó a resolver cerca de un millón de delitos y a reunir a unas 10.000 personas desaparecidas con sus familias. También pide que la discusión se base en hechos y en las salvaguardas ya existentes

Aliados del sistema policial insisten en que prohibirlo sería un error. Para ellos, la respuesta correcta es fijar reglas de uso, mecanismos de supervisión y sanciones por abuso, en lugar de eliminar una herramienta que consideran útil para la seguridad comunitaria

Un tema que promete seguir creciendo

El avance de Flock en la campaña refleja una incomodidad más amplia con tecnologías que operan de forma invisible en la vida cotidiana. Para varios analistas, esa tensión seguirá creciendo a medida que la vigilancia automatizada y la inteligencia artificial ocupen más espacio en el debate público

En ese contexto, las cámaras dejaron de ser solo un recurso policial: ahora también son una prueba política sobre cuánto control aceptan los votantes y hasta dónde quieren que lleguen las empresas tecnológicas y el Estado