La presión por contener los costos y acortar los plazos empuja a la construcción a probar nuevas soluciones. Entre ellas, la impresión 3D de hormigón empieza a consolidarse como una opción capaz de cambiar el ritmo de las obras
Una tecnología que ya salió del laboratorio
El sistema ya se usa en proyectos de gran escala en distintas regiones del mundo. En 2025 se inauguró en Texas un local de Starbucks hecho con esta metodología. Ese mismo año, en Japón se imprimió una estación ferroviaria en apenas seis horas. En Estados Unidos también avanzan desarrollos de barrios cerrados donde todas las viviendas se levantan con este método
En la Argentina, la tendencia también empieza a tomar forma. Mateo Salvatto, cofundador de Grondplek, afirmó que una vivienda de 120 metros cuadrados puede tener la obra gris lista en 48 horas. La empresa ofrece desarrollos urbanos y rurales, estaciones modulares, residencias y construcciones corporativas
Cómo trabaja la impresora
El equipo que utiliza la compañía mide aproximadamente 11 metros por 11 metros y 7 metros de alto. Imprime en concreto, una mezcla de cemento con un 2% de aditivos, abastecida por una planta mezcladora compacta, una bomba y una manguera especial que alimenta el cabezal impresor
La estructura se construye capa por capa. Según Salvatto, el proceso es rápido y permite avanzar con precisión sobre el diseño previsto
Ventajas y límites del sistema
La empresa sostiene que las viviendas resultan antisísmicas y cuentan con doble pared y cámara de aire. También destaca una posible baja de hasta 30% en el costo de mercado, además de menos desperdicio de materiales porque la máquina deposita solo el concreto necesario en cada etapa
Otro punto es el diseño: las formas curvas y contracurvas permiten aprovechar mejor el espacio y mejorar el aislamiento, con impacto en la eficiencia energética
Los insumos no requieren componentes exóticos. El hormigón y los aditivos, como plastificantes y acelerantes, están disponibles en el mercado local. La mezcla se adapta según la temperatura y las condiciones de trabajo
La impresora construye solo la obra gris: estructura, paredes, escaleras, canteros y hasta mesadas. Después siguen las terminaciones, las instalaciones y los detalles finales, tareas que siguen dependiendo de mano de obra humana
Uso industrial y expansión
La aplicación no se limita a viviendas. También puede usarse en ingeniería civil y minería. Salvatto la define como una fábrica de premoldeados portátil, que solo necesita nivelarse sobre el terreno para comenzar a trabajar
Hoy, una de las limitaciones es la altura: el modelo que usa Grondplek permite edificios de hasta tres plantas. Sin embargo, ya aparecen máquinas con guías horizontales para imprimir en serie y avanzar sobre varios lotes seguidos
El origen del proyecto
Salvatto contó que su ingreso al negocio de la construcción nació a partir de un video que mostró una impresora 3D aplicada a este rubro. Desde ahí, él y sus socios buscaron fabricantes en Europa hasta encontrar en Copenhague el equipo que querían
La empresa Cobod terminó convirtiéndose en la proveedora elegida y, luego, en la base para que Salvatto y su equipo obtuvieran la distribución oficial para la Argentina, Uruguay y Paraguay. El emprendimiento comenzó en 2021 y en 2025 sumó a Techint como primer gran socio local
Según datos difundidos por la empresa, ya imprimieron más de 500 metros cuadrados de hormigón, produjeron más de 1400 piezas y lograron una reducción del 35% en el tiempo de obra gris. Para Salvatto, la apuesta también responde a una decisión de desarrollar actividad, inversión y empleo en el país