En el lugar donde hoy se extiende la Plazoleta de las Américas, entre Playa Popular y La Perla, hubo durante años un complejo que marcó los veranos de Mar del Plata. Tres piletas de agua de mar, servicios, radios, televisión, deportistas, artistas y familias convirtieron a Punta Iglesia en un punto obligado de la temporada
La historia empezó mucho antes. A mediados del siglo XIX, esa franja costera albergaba un saladero, galpones y un pequeño muelle
Más tarde, el ingeniero Vicente Lavorante levantó allí la primera gran pileta de mar. El lugar fue creciendo, sufrió temporales y volvió a abrir varias veces hasta quedar otra vez destruido en 1950
Dieciséis años después resurgió con una nueva concesión y con un nombre que volvería a quedar en la memoria de los marplatenses
El abogado que se enamoró del proyecto
Máximo “Lolo” Von Kotsch era abogado en La Plata y veraneaba siempre en Mar del Plata. A partir de su vínculo con los concesionarios Albano y Tito Giaccaglia, terminó sumándose a la licitación de las piletas. No conocía el negocio, pero aceptó el desafío y se metió por completo en una obra que terminaría siendo central en su vida
Las primeras instalaciones reabrieron en 1966. Eran tres piletas: una olímpica, otra para saltos ornamentales y una infantil. Todas se alimentaban con agua tomada directamente del mar. No había sombrillas ni reposeras; se pagaba la entrada para pasar el día. Cada invierno el oleaje dañaba todo y había que empezar de nuevo
La gran transformación
En 1974, Von Kotsch impulsó una renovación mucho más ambiciosa. Después de viajar y conocer servicios más sofisticados, quiso llevar a Mar del Plata un espacio de otro nivel. Sumó vestuarios amplios, sala de masajes, restaurante, bar, gastronomía y 78 sombrillas. Así nació el Complejo Piletas Punta Iglesia
Pero el proyecto también atravesó uno de los momentos más duros de la familia. El 13 de diciembre de 1976, Von Kotsch fue secuestrado por militares y estuvo desaparecido durante nueve meses. Su familia perdió casi todo: ingresos, casa y bienes. Pese a eso, el abogado retomó la obra cuando recuperó la libertad y el complejo renovado volvió a inaugurar en 1978
Veranos que empezaban antes del amanecer
Eric Von Kotsch recuerda a su padre llegando al predio a las seis y media de la mañana, mucho antes de la apertura. También recuerda el trabajo duro detrás de una postal veraniega que parecía liviana desde afuera: limpieza nocturna, vaciado de piletas, reparación constante y un personal numeroso que llegaba a rondar las 70 personas
La atención tenía una lógica muy particular. Una azafata recibía a cada visitante y lo acompañaba a su sombrilla. En la boletería estaba su madre, presente de sol a sol. El restaurante ofrecía carta en dos idiomas, pensada también para turistas extranjeros que elegían las piletas cuando el viento marplatense se volvía incómodo
Una vidriera de famosos y transmisión en vivo
Por Punta Iglesia pasaron figuras del deporte, la televisión, la música y el espectáculo. Hugo Gatti, Susana Giménez, Raffaella Carrá, Diego Maradona, Carlos Calvo, Ricardo Darín, Pelé, Rock Hudson, Guillermo Bredeston y Nora Cárpena fueron algunos de los nombres que el complejo reunió en su época de mayor brillo
También hubo transmisiones radiales y televisivas en directo, con programas largos, concursos y música. El lugar no era solo un balneario: funcionaba como un escenario abierto de la temporada marplatense
Eric también pasó allí buena parte de su vida. Empezó trabajando de noche en la limpieza y después fue carpero, jefe de carperos y encargado del personal. Incluso tuvo un bar en la punta del complejo, Viva María, donde tocó durante años Daniel “Fontova” Fontanet antes de hacerse conocido
El peso económico y el final
Con el paso del tiempo, sostener el complejo se volvió cada vez más difícil. El consumo eléctrico era alto, el mar dañaba las estructuras y una mala semana de clima alcanzaba para desequilibrar toda la temporada. La familia incluso tuvo que vender su casa para cubrir gastos
A fines de los años 80, los hermanos de Eric le pidieron a su padre que dejara de presentarse a nuevas licitaciones. El desgaste físico ya era demasiado y el proyecto municipal que venía en camino borraba buena parte de lo construido. Cuando la concesión terminó, nadie tomó el lugar y el complejo cerró en plena temporada
Después llegó el deterioro: demolición de sectores, instalaciones abandonadas y reformas parciales que fueron borrando casi todo. Hoy no queda nada visible de aquella obra, aunque Eric sostiene que parte de la estructura sigue debajo de la plaza. Por eso advierte sobre la erosión del mar y sobre la necesidad de haber reforzado correctamente el subsuelo
Mucho más que una pileta
La historia de Lolo Von Kotsch no se agotó en Punta Iglesia. Antes había tenido un papel relevante como joven abogado penalista en la defensa de sobrevivientes de los fusilamientos de José León Suárez. Pero nunca quiso sacar provecho de esa actuación ni convertirla en un tema público
Para su hijo, la mejor síntesis de lo que fue su padre está en el modo en que lo recuerdan otros. “¿Vos sos algo de Lolo?”, todavía le preguntan en La Plata. Y esa pregunta, dice, alcanza para explicar el respeto que dejó en la gente
Las piletas formaron una parte enorme de esa vida. Pero, para Eric, su padre fue mucho más que el complejo que levantó frente al mar