La expansión de la inteligencia artificial generativa también trajo un efecto secundario incómodo: una oleada de contenido de baja calidad que invade buscadores, redes sociales, tiendas y plataformas de video o música
En internet aparecen desde recetas absurdas y listados falsos hasta imágenes fabricadas para llamar la atención. Ese material, fácil de producir y multiplicar, está saturando sistemas que dependen de la relevancia y la confianza de los usuarios
Las plataformas reaccionan
Spotify informó que el año pasado eliminó 75 millones de cargas masivas, canciones duplicadas y otros archivos basura. LinkedIn incorporó un botón para reportar ese tipo de publicaciones. En paralelo, investigadores vinculados a YouTube detallaron que se quitaron 130.000 canales de baja calidad en apenas seis meses
La respuesta no se limita a una sola industria. También hay ajustes en aplicaciones de mensajería, sitios de reseñas, archivos académicos, servicios de citas y otras plataformas que buscan reducir el volumen de material sintético que circula sin control
Un problema que las propias empresas ayudaron a crear
Buena parte de estas compañías también impulsó las herramientas que hicieron posible el problema. Varias de ellas apuestan fuerte por la IA generativa y al mismo tiempo ahora deben moderar el exceso de contenido que esa tecnología produce con facilidad
Meta, por ejemplo, se comprometió a respaldar un acuerdo europeo para mejorar la detección, el etiquetado y la clasificación de contenido generado por IA. Sin embargo, la misma empresa tuvo que retirar en pocos días una función de un generador de imágenes que incorporaba cuentas públicas de Instagram como referencia
El desgaste ya se siente en todo el ecosistema
Especialistas consultados por el sector advierten que la saturación no solo degrada la experiencia del usuario. También puede afectar el medio ambiente, presionar empleos y alimentar problemas de salud mental, mientras vuelve más difícil encontrar información confiable
La preocupación crece porque el contenido sintético de baja calidad se mezcla con material legítimo y complica la moderación. La palabra inglesa que describe este fenómeno se volvió tan común que fue elegida como palabra del año en 2025 por Merriam-Webster
Moderación más fina, pero también más polémica
Google y YouTube han empezado a analizar patrones de carga, repetición de plantillas y comportamiento coordinado en lugar de revisar cada video por separado. Ese enfoque permitió identificar 50.000 grupos de cuentas que fueron eliminados, aunque algunos expertos temen que también castigue a creadores que publican mucho contenido legítimo
Otras plataformas optan por dar más control a los usuarios. Pinterest permite limitar la cantidad de publicaciones generadas por IA que aparecen en pantalla. TikTok probó una función para aumentar o reducir ese tipo de contenido y dijo haber marcado automáticamente más de 3.000 millones de videos generados con IA, además de retirar 377.000 en los primeros tres meses del año
En X, la presencia de texto hecho con IA también se volvió un tema central. Substack, por su parte, lanzó una herramienta para ayudar a detectar respuestas, comentarios y publicaciones potencialmente escritos con asistencia artificial, aunque varios autores cuestionaron su precisión
El debate ya no gira solo en torno a cuánto puede crear la IA, sino a cómo evitar que esa producción masiva erosione la calidad de internet. El desafío, según coinciden voces del sector, es separar la creatividad útil del ruido que termina ahogando todo lo demás