Las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) están golpeando de lleno a la construcción en Texas. Empresarios del sector advierten que la salida de trabajadores, el temor a nuevas detenciones y la caída de asistencia a las obras ya se traducen en retrasos y dificultades para terminar proyectos

En una reunión reciente organizada por referentes empresariales del sur texano, el mensaje fue directo: frenar la deportación masiva de empleados o afrontar consecuencias políticas en las elecciones de noviembre. Los participantes reclamaron soluciones para trabajadores inmigrantes y pidieron permisos laborales para personas que llevan tiempo en el estado

La obra pública y privada siente la falta de personal

La construcción depende en gran medida de la mano de obra inmigrante. Estimaciones sectoriales indican que unos 632 mil inmigrantes trabajan en esa industria en Texas, cerca del 40% de toda la fuerza laboral del rubro. También se calcula que aportan alrededor de 22 mil millones de dólares en ingresos anuales y unos 6 mil millones en impuestos

Con el endurecimiento de los controles en lugares de trabajo, muchos empleados dejaron de presentarse por miedo a ser detenidos. Empresarios del sur del estado advierten que eso provoca escasez de trabajadores, lentitud en las obras, demoras en los plazos de entrega y más problemas para completar viviendas

La pulseada política ya llegó a la campaña

El debate migratorio también se metió de lleno en la campaña electoral texana. En la carrera por cargos estatales y federales, varios dirigentes buscan capitalizar el malestar del sector empresarial, mientras otros sostienen que las operaciones migratorias deberían enfocarse en delincuentes violentos

Legisladores demócratas que participaron del encuentro respaldaron limitar la acción de ICE a ese tipo de casos y apoyaron permisos de trabajo para inmigrantes. Desde el sector republicano también hubo señales de apertura a otorgar estatus legal a trabajadores de la construcción

Para los empresarios, el reclamo es urgente: sostienen que sin cambios, la economía local seguirá absorbiendo el costo de una política migratoria que ya alteró el ritmo de una de las industrias clave de Texas