CIUDAD DE MÉXICO.- En Chile, una advertencia de seis minutos bastó para cambiar el rumbo de un proyecto estratégico. Autoridades del país habían aprobado un cable submarino de 19.300 kilómetros con destino a Hong Kong, convencidas de que mejoraría la conectividad nacional y alcanzaría incluso a Isla de Pascua

Pero, según funcionarios chilenos, un alto representante de la embajada de Estados Unidos en Santiago planteó que el plan podía abrir la puerta a ciberataques chinos y dejó una amenaza clara: si el proyecto avanzaba, habría restricciones de viaje para los responsables y también para sus familiares. Poco después, el gobierno chileno frenó la iniciativa

Una presión personal y precisa

En toda América Latina, la Casa Blanca de Trump combinó aranceles, sanciones, golpes a embarcaciones, presiones electorales e intervenciones diplomáticas. Entre todas esas herramientas, la revocación de visas se consolidó como una de las más eficaces: discreta, directa y con efectos personales inmediatos

Lo que antes se reservaba para asuntos de seguridad, corrupción o defensa institucional pasó a usarse como castigo político. Bajo esta lógica, Estados Unidos canceló permisos de ingreso a funcionarios, embajadores, jueces y periodistas, y en algunos casos los restituyó a aliados cercanos

China en el centro de la disputa

El factor chino aparece una y otra vez en estas decisiones. En Chile, los funcionarios vinculados al cable submarino terminaron alcanzados por una prohibición de ingreso. El gobierno estadounidense sostuvo que sus acciones habían comprometido infraestructura crítica de telecomunicaciones y debilitado la seguridad regional

Juan Muñoz, entonces ministro chileno de Transportes y Telecomunicaciones, dijo que la medida dañó su reputación incluso después de que su visa fuera restablecida. Contó que su nombre quedó asociado en internet a una sanción de Estados Unidos y que se sintió tratado como si perteneciera a una lista de los peores provocadores del mundo

El patrón se repitió en otros países. En Argentina, una empresa eléctrica informó que había recibido advertencias sobre posibles revocaciones de visas para ejecutivos ligados a la expansión de Huawei. En Costa Rica, dos legisladores de oposición que cuestionaron restricciones a proveedores chinos de 5G perdieron sus visas

Más que un trámite migratorio

Para exdiplomáticos y analistas, revocar una visa no solo limita los viajes. También debilita autoridad política, corta vínculos profesionales y manda una señal pública de aislamiento. Un funcionario sin acceso a Estados Unidos, resumió un exembajador, queda con una herramienta clave rota

El gobierno de Trump defendió esa política como un ejercicio soberano. En abril, el Departamento de Estado amplió su política de restricciones para apuntar a personas del hemisferio occidental consideradas contrarias a los intereses de Estados Unidos

La lógica fue transaccional: castigar a adversarios, premiar a aliados y presionar a gobiernos. En Costa Rica, el canciller Manuel Tovar respaldó el principio de que cada país decide a quién deja entrar. En Brasil, la embajadora en Washington perdió la visa en medio de tensiones diplomáticas, y ya antes se había retirado el visado a un juez del Supremo Tribunal Federal por el caso contra Jair Bolsonaro

Premios, castigos y giros políticos

Con el cambio de administración en Washington, varios exsancionados de Centroamérica recuperaron el acceso a Estados Unidos. Entre ellos hubo funcionarios salvadoreños cercanos a Nayib Bukele, antes alcanzados por la Lista Engel durante el gobierno de Joe Biden

Según registros de viaje revisados por reporteros, algunos volvieron a ingresar al país en 2025 y desde entonces lo hicieron varias veces. En paralelo, el Departamento de Estado evitó responder si la exclusión de figuras ligadas a esa lista sigue siendo una prioridad

La política también se extendió contra voces críticas. En Panamá, dos políticos denunciaron la revocación de sus visas después de cuestionar un acuerdo de seguridad con Estados Unidos. Y el jueves, Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, dijo que le habían quitado la visa tras acusaciones de corrupción que él negó

Para los observadores, el mensaje es claro: la visa dejó de ser solo un documento de ingreso y pasó a funcionar como un instrumento de disciplina regional