HARARE, Zimbabue. En Lagos, un concurso de televisión castiga a quien responde en inglés. En Zimbabue, una adolescente de 15 años nacida en Canadá aprende shona a distancia para poder hablar con sus abuelos. Son escenas distintas, pero conectadas por una misma tendencia: las lenguas africanas vuelven a ganar espacio entre jóvenes que buscan acercarse a sus raíces
Durante décadas, muchos idiomas locales quedaron relegados frente al inglés, el francés y el portugués. Hoy, ese equilibrio empieza a cambiar. En parte, el impulso llega de africanos de segunda y tercera generación que viven en la diáspora y encuentran en la tecnología una forma más simple de reconectar con su historia familiar
Reconexión familiar y orgullo cultural
Nyashadzashe Machingura, que vive en Canadá, saludó con un “Mhoroi” en shona durante una clase en línea. Dijo que antes se sentía excluida cuando su familia hablaba ese idioma a su alrededor. Ahora, sus conversaciones con sus abuelos en Zimbabue son más largas y personales
“Poder conectar con ellos en ese nivel me enorgullece mucho de mi herencia”, dijo tras una lección sobre saludos tradicionales, proverbios y símbolos de clanes ancestrales
Su profesora, Shungu Chidovi, dejó su trabajo en la banca en enero para dedicarse por completo a ZimbOriginal, una plataforma digital que enseña shona con relatos, clubes de lectura e intercambios entre pares. Atiende a alumnos de Zimbabue, Canadá, Australia, Sudáfrica, Irlanda y Escocia, y cobra 50 dólares al mes
El proyecto nació casi por accidente. Chidovi comenzó en 2016 un blog sobre tradiciones zimbabuenses y pronto sus lectores empezaron a preguntarle si también enseñaba shona
El peso de la historia y la tecnología
En Zimbabue, el inglés sigue dominando la educación, los negocios y la administración pública, aunque el país reconoce oficialmente 16 lenguas, en su mayoría indígenas. Para muchos africanos, crecer significó asumir que el progreso pasaba por priorizar idiomas occidentales por encima de la lengua materna
El lingüista Believe Mubonderi advierte que, en muchos casos, las lenguas africanas fueron marginadas y no se modernizaron para el comercio, la ciencia o la tecnología. Eso, señaló, puede volverlas vulnerables si pierden prestigio social
Los organismos internacionales y regionales intentan revertir esa tendencia. La adopción del kiswahili como idioma de trabajo de la Unión Africana en 2022 elevó su , mientras que la ONU declaró el período 2022-2032 como la Década Internacional de las Lenguas Indígenas
Pero el desafío digital sigue siendo grande. Según UNESCO, solo una pequeña fracción de las lenguas africanas tiene presencia significativa en internet, lo que limita incluso el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial para enseñar, traducir o preservar esos idiomas
El entretenimiento también enseña
En Nigeria, el interés por el yoruba también encontró un escenario inesperado: un programa llamado “Masoyinbo”, que significa “no hables inglés”. El concurso pone a prueba el idioma y la cultura yoruba, con premios de miles de dólares y participantes que incluyen a nigerianos de la diáspora
Su conductor, Olalekan Fabilola, sostiene que el éxito del formato responde a un momento de resurgimiento cultural. Dice que ahora muchas personas quieren saber de dónde vienen y volver a lo propio
Entre el público estuvo Tomi Adeshokan, residente en Nueva Jersey, que perdió el contacto cotidiano con el yoruba cuando dejó la casa de su padre antes de la pandemia. Durante el encierro, se sumó a Clubhouse para escuchar el idioma y después empezó a estudiar
“Es muy importante para nosotros sumergirnos en nuestra cultura”, dijo
La escena, en África y fuera de ella, parece confirmar una misma idea: para muchos jóvenes, hablar la lengua de la familia ya no es un vestigio del pasado, sino una forma de pertenencia y futuro