Reducir el tiempo durante el que se come cada día, además de favorecer la pérdida de peso, podría aportar beneficios para la salud cerebral. Esa es la principal conclusión de un ensayo clínico piloto realizado en mujeres mayores con sobrepeso u obesidad, cuyos resultados apuntan a que concentrar la ingesta de alimentos en una ventana de entre ocho y nueve horas al día podría mejorar algunas funciones cognitivas relacionadas con la memoria y la resolución de problemas

Los hallazgos serán presentados en NUTRITION 2026, el congreso anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, y ofrecen nuevas pistas sobre el posible papel de la alimentación con restricción horaria en la prevención del deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. “Perder peso por sí solo previene parte del deterioro cognitivo relacionado con el envejecimiento, y estos datos sugieren que puede haber beneficios adicionales si se deja de comer cuatro horas antes de acostarse y se reduce la ingesta de alimentos a 8-9 horas al día, en comparación con la ventana de alimentación habitual de 12 horas al día”, explicó Sue Shapses, profesora de la Universidad de Rutgers y del Centro Médico Rutgers-RWJ e investigadora principal del estudio

La enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia afectan cada vez a más personas a medida que aumenta la esperanza de vida. Cada año se producen 7 millones de nuevos casos de Alzheimer en todo el mundo

En España, el Alzheimer afecta ya a 800.000 personas, mientras que más del 50 % de los casos que aún son leves están sin diagnosticar. De hecho, entre el 30% y el 50 % de las personas que padecen algún tipo de demencia no reciben un diagnóstico formal

Diversos estudios han mostrado que las mujeres y las personas con sobrepeso u obesidad presentan un mayor riesgo de desarrollar estas enfermedades. Aunque la alimentación y otros hábitos de vida se han relacionado con la salud cerebral, todavía existe poca evidencia sobre si modificar estos factores puede reducir realmente el riesgo de deterioro cognitivo

Restringir el horario de comidas para proteger el cerebro Para investigar esta posibilidad, los científicos reclutaron a 47 mujeres de entre 50 y 79 años con sobrepeso u obesidad. Todas siguieron un programa de adelgazamiento basado en una reducción de 500 calorías diarias respecto a su alimentación habitual

Sin embargo, las participantes se dividieron en dos grupos. Mientras que uno mantuvo un horario de alimentación convencional, de unas 12 horas al día, el otro concentró todas las comidas en una ventana inferior a nueve horas

En este último caso, las participantes solían comer entre las diez de la mañana y las seis de la tarde, con una ventana media de alimentación de 8,2 horas, frente a las 12,3 horas del grupo de comparación. Tras seis meses de intervención, ambos grupos habían perdido prácticamente el mismo peso: una media de 6,8 kilogramos por participante

Sin embargo, las diferencias aparecieron al evaluar el rendimiento cognitivo. Las mujeres que limitaron el horario de las comidas obtuvieron mejores resultados en pruebas relacionadas con la planificación espacial y la resolución de problemas

Además, mostraron una tendencia a cometer menos errores en las pruebas de memoria y aprendizaje, aunque no se observaron diferencias significativas en otras capacidades, como la multitarea o el tiempo de reacción. “La restricción horaria de la alimentación tuvo un efecto moderado en la mejora de la planificación espacial y la resolución de problemas, así como en la reducción de errores relacionados con la memoria y el aprendizaje”, afirmó Shapses

“Estos resultados sugieren una mayor capacidad para recordar información durante las tareas cotidianas y menos errores relacionados con la memoria, la atención y la resolución de problemas. La reducción del tiempo de alimentación predijo mejoras más significativas”

La confirmación depende de los estudios futuros Los investigadores subrayan que se trata de un estudio piloto con un número reducido de participantes, por lo que los resultados deberán confirmarse en ensayos de mayor tamaño antes de extraer conclusiones definitivas. El equipo también pretende profundizar en los mecanismos biológicos que podrían explicar estos efectos

Entre las hipótesis que se investigarán figuran la influencia de los ritmos circadianos, las vías implicadas en la detección de nutrientes, la inflamación y la salud metabólica, factores que podrían contribuir a explicar por qué concentrar la ingesta diaria en menos horas parece asociarse a una mejor función cognitiva. Aunque los datos son todavía preliminares, el estudio abre una nueva línea de investigación sobre cómo el momento en el que se come, además de la cantidad de alimentos consumidos, podría influir en el envejecimiento del cerebro y en el riesgo de desarrollar demencia